Un nuevo ciclo de luchas contra la crisis climática

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En memoria de Guillermo Almeyra


6:00 am. En la terminal del metro Pantitlán, en la Ciudad de México, cientos de personas esperan la llegada del tren para trasladarse a sus respectivos trabajos, apretujandose pelean por abordar los vagones, van con prisa y desvelo. Mientras, al otro lado del mundo, en Berlín marchan cien mil personas contra la crisis climática, en el marco de la Huelga Internacional por el Clima. Es 20 de septiembre.


La Huelga Internacional por el Clima es una iniciativa impulsada por distintas organizaciones a nivel mundial desde 2018. Su epicentro es Europa, ahí una joven activista de nombre Greta Thunberg comenzó a asistir al parlamento de Suecia a reclamar acciones contra el cambio climático, poco a poco su mensaje fue convocando a más personas; ahora el movimiento se ha extendido por el mundo, presionando a los gobierno nacionales y a las instituciones internacionales para que se involucren con más seriedad en la lucha contra el calentamiento global.


El movimiento, integrado mayoritariamente por jóvenes, adoptó la convocatoria de una huelga internacional y el paro de actividades (los días viernes) para organizar acciones de protesta, informar al resto de la población, debatir sobre posibles alternativas, entre otras actividades. Estos núcleos de jóvenes esparcidos por todo el mundo son por ahora la vanguardia que pretende cambiar el mundo para detener la crisis climática, al grito de ¡Queremos futuro! inundaron las calles de más de 150 países el pasado 20 de septiembre. La huelga climática (#climatestrike) como método de lucha nos hace recordar a los miles de trabajadores que emplearon la huelga como herramienta para pelear contra los capitalistas y para conquistar derechos como la jornada de 8 horas o el derecho al voto.


11:00am. Una estudiante universitaria toma la palabra en un sonido improvisado en la explanada de la Facultad de Economía de UNAM para explicar la dimensión de la crisis climática, respaldandose en el uso de varios datos que hablan sobre niveles de consumo, contaminación, temperatura, etc., concluye que es necesario organizarse y sumarse a la Huelga Internacional por el Clima; invita a quienes le escuchan a participar en la marcha convocada para la Ciudad de México, enunciando las varias movilizaciones que se estaban realizando en el mundo, las cuales alcanzaron la participación de más de cuatro millones de personas.


Lo que se denominó hace años como un cambio climático es hoy en día una crisis climática de dimensiones planetarias. Asistimos a un cambio drástico en la temperatura global, cuyos efectos representan una amenaza a la vida de los millones de seres vivos que habitamos este planeta. El derretimiento del permafrost, el aumento en el nivel del mar, la presencia de huracanes cada vez más devastadores, la propagación de incendios, son algunos de los efectos que ya comienzan a registrarse. Sí, la vida como la conocemos será modificada profundamente, con la posibilidad de una reducción pronunciada del número de especies y de la población mundial, y la amenaza de una extinción masiva.


Esta crisis climática ha sido provocada por el elevado consumo de hidrocarburos como el carbón, gas y petróleo, que al ser utilizados arrojan toneladas de dióxido de carbono (principal gas de efecto invernadero) a un nivel difícil de asimilar para la biosfera; aunque otros factores como la contaminación de agua, la sobreexplotación de recursos naturales o la masificación de productos desechables basados en polímeros, contribuyen a agudizar la crisis climática. La responsabilidad principal de la quema intensiva de Hidrocarburos y de los demás factores recae en el modo de producción capitalista y su patrón de consumo devastador y contaminante. A diferencia de otras explicaciones que buscan culpabilizar a la población humana -principalmente a la más pobre del planeta- o que promueven la idea de que un capitalismo verde es posible, el señalamiento al capitalismo como principal responsable de la crisis climática, nos pone frente a un problema estratégico: si el capitalismo es quien provoca esta crisis y de lo que se trata es de combatirlo hasta eliminar su lógica productivista/consumista, ¿Cuál es el nuevo modo de producción que lo sustituirá?


5:00pm. Al grito de ¡Samir vive! una mujer comienza su intervención en el templete colocado frente al Palacio Nacional, le habla a una multitud que carga pancartas recicladas de envolturas de cartón, les recuerda que los pueblos originarios llevan años resistiendo al saqueo y la voracidad capitalista; después de ella, a cinco voces, distintos representante de luchas de resistencia denuncian los megaproyectos que buscan despojarlos de los territorios donde habitan.


La lucha contra la crisis climática tiene un enorme reto: evitar el aumento gradual de la temperatura global (el cálculo más alarmante es el de un aumento de seis grados), enfriar el planeta para contrarrestar el aumento inevitable (se calcula que sea de 1.5 grados), atemperar los efectos naturales que ya están en marcha y prepararnos para resolver democráticamente los efectos sociales.


Este gran reto plantea una confrontación abierta con los intereses de las empresas, industrias y agronegocios, es decir, con todos los capitalistas del mundo, pues como ya mencionamos, la dinámica productiva y de consumo que ha impuesto el modo de producción capitalista -enfocada en una producción desenfrenada que busca la obtención de una mayor ganancia- ha provocado esta crisis.


Esto implica un debate y acciones organizadas. Un debate contra los discursos que responsabilizan al individuo por sus patrones de consumo y que plantean que la respuesta está en restricciones en el consumo de las personas, o las ideas que señalan que la población es la fuente de la sobreexplotación de recursos. No y no, los responsables son quienes deciden los patrones productivos y de consumo, los responsables son quienes han mantenido la producción y el consumo parado sobre un patrón energético basado en la quema desmedida de hidrocarburos, los responsables son los capitalistas.


10:00pm. Una niña observa en la televisión las imágenes de cientos de personas que en todo el mundo se movilizaron contra el cambio climático, reconoce algunos lugares de su ciudad, se emociona al verlos, mientras su mamá llega del trabajo casi directo a dormir agotada de su jornada de trabajo en una fábrica de unicel, al otro día debe levantarse a las 6:00am para cumplir con su jornada de trabajo.


Si la lucha es contra el capitalismo, el reto es inmenso. Es una lucha que implica la movilización de la humanidad entera, pues la dimensión de la crisis y del capitalismo es mundial. No bastarán las salidas individuales o locales, no bastarán las medidas parciales, son necesarias en el camino, pero necesitamos pensar la estrategia a nivel mundial.


El 23 de septiembre se realizará en Nueva York una cumbre por el clima, con la idea de que "el mundo ha comenzado una carrera contrareloj para frenar el cambio climático", plantean alcanzar los objetivos de los Acuerdos de París que entrará en vigor el próximo año y busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El movimiento contra la crisis climática que está en un momento de demostración de fuerza y crecimiento entre la juventud mundial tiene la potencialidad revolucionaria para cambiar este mundo, necesita vincularse a otros movimientos ecosociales, tejer una alianza estrecha con el poderoso movimiento feminista mundial y dotarse de una perspectiva anticapitalista. La lucha está en un nuevo ciclo, la marcha contrareloj debe marcar la hora de muerte del capitalismo.

Partido Revolucionario de los Trabajadores
Sección mexicana de la IV Internacional