Partido Revolucionario de los Trabajadores
Sección mexicana de la IV Internacional

Rosario Ibarra de Piedra (1)


Imagen: Diseños a Pincel

Rosario Ibarra seguramente cumplió el pasado 24 de febrero 92 años de edad. Su condición de ser la madre de un desaparecido político y su amplia trayectoria en pro de los derechos humanos en México, la han convertido para los años en curso, en un insustituible referente de las mejores causas humanas.

Desde la desaparición de su hijo Jesús Piedra --el 18 de abril de 1975-- dedicó su vida entera a la búsqueda tanto de él como de cientos de desaparecidos políticos durante los gobiernos de Luis Echeverría, López Portillo, Miguel de la Madrid….

Junto con otras familias víctimas de la desaparición forzada de personas, el 17 de abril de 1977 fundó el Comité Pro Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos (conocido más tarde como Comité ¡Eureka!). Posteriormente, ligada a otras organizaciones políticas y sociales –en respuesta defensiva al clima de represión y falta de libertades que se vivía tanto en nuestro país como en América Latina– funda el Frente Nacional Contra la Represión (FNCR mexicano) y la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos (Fedefam).

En 1982, Rosario fue candidata a la Presidencia de la República por el Partido Revolucionario de las y los Trabajadores (PRT); luego fue diputada federal por este mismo partido en la LIII legislatura y, en 1988, la Unidad Popular la lanzó nuevamente como candidata a la Presidencia de México bajo las siglas del PRT.

La lucha firme y las continuas acciones de protesta pública, arrancaron en aquellos años, una amnistía para los presos políticos logrando la libertad de 1,500 presos, el regreso al país de 57 exiliados y la cancelación de 2,000 órdenes de aprensión. A lo largo de sus actividades, se pudo rescatar con vida a 148 detenid@s desaparecid@s por motivos políticos. Esta misma trayectoria intachable la llevó a ser varias veces nominada al Premio Nobel de la Paz (1986, 1987, 1989….2005.)

Rosario es sin duda, una figura destacada en la historia de las luchas sociales en México y un ejemplo de integridad, fortaleza y principios inquebrantables, aún para quienes traicionaron la causa y renunciaron al sueño colectivo de la libertad.

Pero, con todo, Rosario es mucho más que una defensora de los derechos humanos. Sus acciones muy pronto la catapultaron al terreno de la política, al de la izquierda revolucionaria internacionalista y al lado de las feministas mexicanas.

Rescato aquí para la memoria colectiva, un artículo publicado por ella misma en 1983.

“La Razón del Marxismo”

Dice un proverbio oriental que no por mucho que hablemos de turrón se nos va a endulzar la boca… Así también, no por mucho que hablemos de Marx y la revolución, seremos marxistas o revolucionarios.

¿Qué es ser marxista? En una reunión un tanto informal a la que asistí y en la que había muchos jóvenes, se hacía esta pregunta y a la que uno de ellos contestó: “Ser marxista implica lealtad y consecuencia con la causa proletaria, con la causa de la revolución socialista. ¡Ese es el Marx que algunos olvidan mencionar! El marxismo no solo para conocer la realidad, sino para cambiarla; el marxismo como guía para la acción revolucionaria; el marxismo que reivindica la lucha de clases y subordina a ella toda práctica política”.

Otro decía, y los revolucionarios centroamericanos ¿qué?. Muchos de ellos no se llaman a sí mismos marxistas sino sandinistas, pero con su práctica y orientaciones políticas, han logrado un importante avance en la lucha por eliminar la explotación del hombre por el hombre. ¿No es esto ser marxista?

Terciaba otro: ¡Claro que sí! No vamos a llegar todos al socialismo de forma idéntica; cada quien tendrá algo peculiar que aportar y en Centroamérica esto se está haciendo en forma gigantesca.

¿Y los trabajadores muchos de los cuales no saben leer? Los obreros, a los que con esta crisis no les alcanza para comer, menos para comprar libros o periódicos… todos los que venden su fuerza de trabajo ¿no pueden ser marxistas?

¡Qué te pasa! ¡Ellos son la esencia del marxismo! Ellos son su inspiración y vida; ellos y sus luchas son la fuente generosa y eterna que nutre al marxismo… Ellos nos llevarán a la conquista del poder político, a la expropiación de los expropiadores…

Y del otro lado, los estudiosos de Marx, los eruditos, los académicos ¿ellos si son marxista? También son marxistas, siempre y cuando no quieran hacer del marxismo un mero conocimiento científico que en sí lo es pero, al quitársele su carácter revolucionario, subversivo, diría también… se le quiere convertir en algo “respetable”, en algo que pueda ser aceptado por la sociedad burguesa….

(Continuará)

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