2020; este 8 de marzo tomamos las calles en todo el mundo



Josefina Chávez


Este 8 de marzo las mujeres alrededor del mundo saldrán a las calles afirmando que estamos en un nuevo ciclo de ascenso de las mujeres a nivel internacional. Cuya peculiar característica, a diferencia de los años sesenta y setenta, cuando la ola emergió en países desarrollados, en esta ocasión el estallido surge desde América Latina con el Ni Una Menos en Argentina desde 2015. El malestar de las mujeres se expresó después en países de Europa como en la huelga de las polacas en 2016 y de lucha de las italianas contra las violencias machistas y de las españolas. En los Estados Unidos la campaña misógina de Trump detonó las movilizaciones en enero de 2017.


En México la Primavera violeta, el 24 de abril de 2016, abrió el debate público contra el acoso y el abuso sexual, las mujeres tomaron la palabra en el espacio público y no la han soltado, el MeToo mexicano del año pasado irrumpió con fuerza contribuyendo a develar y sacar del ámbito de la indiferencia y la negación, el acoso sexual en los ámbitos de trabajo e institucional. La denuncia pública como un recurso frente a la impunidad y a la indiferencia de las autoridades universitarias en la UNAM y la lentitud para definir un marco que brinde apoyo y seguridad a las mujeres, que entre de lleno a combatir la violencia y el acoso en el ámbito universitario, que rompa con la naturalización de la violencia. Las huelgas de las universitarias desde noviembre de 2019 a la fecha y el movimiento que iniciaron desde 2016 han logrado sacudir y obligado a las autoridades a realizar cambios importantes pero no son suficientes como bien han señalado.


En otros ámbitos las zapatistas en el Encuentro de Mujeres que Luchan realizado en diciembre de 2019 llamaron a realizar acciones este 8 de marzo. Por mencionar algunos de los momentos emblemáticos, de la reciente historia de las luchas de las mujeres en el siglo XXI.


Procesos que permitieron las confluencias internacionales y regionales para el lanzamiento y convocatoria a la primera Huelga Internacional de Mujeres en marzo de 2017 que puso en el tapete la visibilización del trabajo no reconocido socialmente de las mujeres para la reproducción de la vida, los trabajos de cuidados y del ámbito doméstico. Los preparativos para la cuarta Huelga Internacional de Mujeres de este 8 de marzo han iniciado hace meses en múltiples países. En esta ocasión la convocatoria de la Coordinadora 8M de Chile para las latinoamericanas es un referente.


No todas las mujeres de los diversos continentes se organizan alrededor de esta iniciativa, lo hacen desde sus propios contextos nacionales y prioridades de los movimientos como ha sido en Argentina con la Marea Verde en 2018. En Ecuador, Chile, Bolivia, Colombia destacadamente durante el año pasado, donde las mujeres han sido parte activa y protagónica en las luchas que estallaron en la región contra las políticas impositivas del Fondo Monetario Internacional, las criminales reformas estructurales, contra las gobiernos autoritarios y represivos, contra la ultraderecha. Este ciclo de luchas en América Latina ha permitido conocer mucho más de las características de los movimientos de las mujeres en esos países y de las particularidades que adoptan las diversas formas de feminismo, comunitarios, comunales, indígenas que se expresan en estos países. Donde en muchos casos destacan las mujeres y su luchas por la defensa del territorio, de sus tradiciones culturales y ancestrales y de las resistencias frente a las políticas devastadoras del medio ambiente.

Las mujeres se levantan contra las políticas capitalistas, contra el entramado patriarcal y los mecanismos de control sobre la vida de las mujeres, la misoginia, el racismo, la discriminación, la violencia feminicida y la brutalidad de las violencias machistas que impregnan todo el entramado social cultural. En México, este movimiento tiene una fuerza que se despliega a través de formas nuevas, por fuera y que desdeña y desconfía de los marcos de cualquier tipo de institucionalidad formal y política. Un movimiento que interpela al presidente y lo pone en evidencia, le reclama, le pinta la puerta de palacio nacional de rosa y le quema un billete de la lotería para el avión, tema al que le dio mas importancia cuando estaba la indignación por el asesinato de Ingrid Escamilla.

La rebelión de las mujeres es la revolución que no da marcha atrás, por el contrario, se nutre cada día, se fortalece; “Y ahora que estamos juntas”, “El patriarcado se va a caer, se va a caer” la consigna que condensa la necesidad del acuerpamiento del reconocimiento de la otra, del respeto de la diversidad de enfoques y análisis. De ir más allá de mi propia región, localidad, agrupamiento, de ampliar las alianzas.


La lucha de las mujeres contra las opresiones tiene una larga historia, varios siglos diversos afluentes. En América Latina las ancestras que enfrentaron a los conquistadores, las que lucharon por la independencia, por el derecho a votar, por la liberación de las mujeres en los años setenta. Las indígenas que sostienen las tradiciones de sus pueblos, que son memoria viviente, una multiculturalidad atraviesa nuestras luchas nuestros reclamos.


Este 8 de marzo las mujeres decimos ¡Basta! “si nuestras vidas no importan produzcan sin nosotras”. Este 8 de marzo, no te quedes en tu casa, júntate con tus amigas, súmate a las acciones, no estas sola, necesitamos entre todas sumar un millón de mujeres en las calles de este país.

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