Partido Revolucionario de los Trabajadores
Sección mexicana de la IV Internacional

Almeyra: El militante crítico


Pedro Corona


Estas líneas intentan contribuir al merecido homenaje que se le ha brindado al Maestro Guillermo Almeyra en diversos espacios académicos y periodísticos en los que se le reconoce los amplios caminos que recorrió durante su militancia, siempre comprometido con los sectores sociales que agrupan al moderno proletariado: mujeres, jóvenes, luchadores sociales del campo, de las fábricas, de las maquilas, etc.. además es pertinente recordar que en todos y cada uno de los espacios en que vivió, “militó”, se ocupó de construir alianzas con éstos grupos de la población y de formas de organización colectiva, es decir, el ejercicio del revolucionario internacionalista lo mantuvo presente al interesarse en los asuntos de las luchas de los trabajadores que tenían lugar en distintas partes del mundo – tanto en Italia, como en Francia, Alemania, Grecia, pero también en lugares remotos del medio Oriente, en Kurdistán, en Irak y en Afganistán, sin descuidar por supuesto al continente americano- y que generosamente lo compartió en sus ensayos y artículos periodísticos.


Cabe mencionar que la erudición de Almeyra sorprendía por la forma en que comunicaba el saber de las historias de cada país –en lo económico, lo social, la de los grupos políticos y sus personajes, los ambientes culturales y regionales, incluso la confluencia de su experiencia personal- para acercarlas a la comprensión de los sujetos sociales disidentes del presente.


Insistimos, dicho bagaje cultural del compañero Almeyra, escapó de las formas arrogantes que tanto figuran en el ámbito académico, así como en la de los funcionarios públicos que despachan en las instituciones de gobierno, que contrario a aclarar las problemáticas y contradicciones sociales, más bien lo entorpecen, menguando el trabajo colectivo.


Muy por el contrario Almeyra, se mantuvo abierto a la interlocución con los sujetos disidentes, ya fuera de manera directa al escuchar de manera atenta las propuestas de campesinos, estudiantes, de los sujetos en lucha en toda su expresión o mediante los canales de comunicación electrónicos cuyo propósito consistía en formular propuesta conjunta que permitieran avanzar en propuestas discursivas y prácticas políticas concretas. Fue así como Guillermo Almeyra forjó una amplia simpatía y complicidad con actores políticos relevantes de muchas partes del mundo como hemos mencionado.


En efecto el respeto que ganó nuestro distinguido camarada en los diversos foros de discusión dentro de nuestro país o en otros, ya lo decíamos fue producto de las discusión directa que entabló con los jefes de estado y de sus proyectos políticos, se destacan las siguientes; la aclaración respecto a la confusión de populismo, así como los alcances y imitaciones del proyecto político de los zapatistas, pues según comentaba el profesor se debía integrar a las luchas indígenas de otros países de la región, por supuesto esta postura provocó enojo de activistas, y de figuras relevantes de ésta lucha, lo mismo sucedió en los últimos meses en que discutió abiertamente acerca del gobierno de López Obrador, afirmando por supuesto los méritos al haber llegado a la presidencia en un país en donde la derecha mexicana es tan cínica, bruta, avasallante y ruin, sin embargo aclaraba la propuesta no es “anticapitalista”, esta discusión la planteó incluso en los primeros meses después que Morena ganó la presidencia en nuestro país, al insistir que en efecto no era un partido político, sino una agrupación que carecía de un proyecto político, y que buena parte de sus adherentes venía de las filas de las derechas: empresarios con un perfil claramente anti – obreros y que las “bases” ex perredistas sin formación política pronto traerían problemas por priorizar sus intereses individuales o de grupos. En fin esta discusión también la mantuvo en Argentina respecto al gobierno de los Kirchner, discutiendo directamente los arreglos que estos gobiernos mantuvieron con el capital internacional, entre otros.


Justamente estas discusiones y muchas más Almeyra las sostenía cuando muchos otros no sólo no las teníamos claras sino que no nos atrevimos a plantearlas en el tiempo y contexto que él las sostuvo.


Otro aspecto importante a destacar en los ensayos de Almeyra era justamente su pulso político, la enorme capacidad de reconocer lo relevante de las luchas sociales y las formas de reconocerlas en los aspectos esenciales, que en efecto conseguía explicar adecuadamente y encausar su interés para sumarse a éstas, tanto en las Universidades como en las organizaciones políticas, constituía un referente fundamental no sólo discursivo sino de acción política.


El qué hacer lo acompañaba en muchas ocasiones con el cómo hacer que regularmente tenía como base la organización colectiva de la clase trabajadora.

Este pequeño homenaje al Maestro Almeyra no es más que un agradecimiento por las vetas que abrió, por las semillas que sembró con muchos jóvenes y en diferentes organizaciones políticas y sociales que aceptan (mos) con entera convicción la estafeta para continuar la lucha contra el sistema y con los rostros y posturas que la representan, incluidas por supuesto las que brotan de espacios que aparentemente se presentan como “progresistas, democráticas”, ante esta situación la politización de nuestras acciones deberá prevalecer antes que la indiferencia se enquiste como práctica habitual del sujeto contemporáneo.