Coronavirus: crisis agrícola en las cadenas de producción


Marijke Colle


El coronavirus 2019-nCoV está causando pánico en todo el mundo. Es un virus relacionado con el del SARS (síndrome respiratorio agudo severo) y el del MERS (síndrome respiratorio del Medio Oriente). Se ha extendido muy rápidamente desde el epicentro del mercado de Wuhan a todas las provincias chinas.


Actualmente hay 3,11 casos nuevos por persona infectada. Para detener la propagación, habría que parar el 75% de las nuevas infecciones. Además, la velocidad de propagación del virus en todo el mundo es muy alta. El peligro de una pandemia ahora es real [ha sido declarada por la OMS el 11 de marzo, ndt] y colocará bajo presión a todos los sistemas de salud, como se muestra actualmente en Italia. Las personas en riesgo son los enfermos y enfermas y las personas de edad en primer lugar. Pero si se infectaran 4 mil millones de personas, eso provocaría 80 millones de muertes.


El virus H1N1 2009 causó 579.000 muertes en el primer año a nivel mundial. Este virus cruzó el Océano Pacífico en 9 días. El tráfico aéreo fue la causa principal y se ha multiplicado por diez en China desde la epidemia del SARS en el 2002.


El riesgo de infección también depende de cuándo una persona se convierte en contagiosa para otras. Este período estuvo relacionada con tener síntomas en el caso del SARS, pero el Covid-19 es infeccioso desde que se coge, incluso sin síntomas, por lo que existe incertidumbre.


Nuevas enfermedades


Desde principios de siglo nos enfrentamos a toda una serie de nuevos virus: el virus del Ébola (mortal en más del 80% de los casos), el virus de la gripe aviar y de la peste porcina que afecta a las granjas de pollos y cerdos, las nuevas variantes corona de la gripe humana. ¡Casi no se ha hecho nada porque después de cada infección prevalece el alivio de haber evitado lo peor y no se toman medidas preventivas para la próxima vez!


Causas estructurales


La deforestación y la agricultura intensiva pueden acelerar la aparición de un virus a partir de la selva, mientras que la agricultura tradicional, que mantiene el ecosistema natural, frena la propagación del virus; el Congo ha experimentado la epidemia más prolongada del virus Ébola a pesar de la existencia de una vacuna y de antivirales. Es el precio que la gente paga por años de ajuste estructural y de falta de inversión en el sector de la salud, de falta de formación y de medidas preventivas.


Los recursos pesqueros en la costa oeste de África colapsaron por la expansión de las pesquerías industriales, por lo que la gente fue en busca de otras fuentes de proteínas: la carne de los animales salvajes de la selva se ha convertido en una fuente importante. Además, la expansión de las plantaciones después de la destrucción de las áreas forestales destruye los ecosistemas y los animales como los murciélagos (portadores de virus) ahora están en contacto directo con los humanos.


Tenemos necesidad de un programa contra las epidemias que organice centros locales de salud para la ayuda mutua, debemos exigir vacunas y antivirales gratuitos para todos y todas, una buena infraestructura médica y una transparencia total con respecto a las cifras sobre posible contaminación, etc.


Los animales salvajes son cada vez más apreciados en el mercado mundial: desde las avestruces a los cocodrilos, de los murciélagos fructívoros a los cuernos de los herbívoros. Incluso se ha descubierto una nueva especie de tiburón en un mercado taiwanés.


Varios pequeños agricultores se han convertido en proveedores de la industria alimentaria: un campesino que vive al borde del bosque y vive criando pollos locales puede propagar, sin saberlo, un nuevo virus. En el agronegocio, estos agricultores son acusados a menudo de negligencia, pero en realidad se trata de estructuras de producción internacionales.


Tanto el virus del SARS como ahora el Covid-19 surgió en los mercados donde se vendían carnes de animales salvajes, pero hay otros casos. El virus MERS se originó en la cría semiindustrial de camellos en Jordania y la gripe aviar diezmó la cría de millones de pollos en México en 2013.


El origen de estas nuevas enfermedades se encuentra en las relaciones eco-sociales


Algunos investigadores sugieren una absurda fuga hacia adelante: ¡sería necesario manipular la genética de los pollos y otros animales de granja, como los cerdos, para hacerlos resistentes a los virus que los enferman! Estos pollos Frankenstein serán más caros y no son la solución mágica, porque los virus pueden mutar fácilmente. Es un proyecto que nunca responderá a los planes y proyecciones utópicos. Su único propósito es mantener las relaciones capitalistas del sector.


En nuestro mundo neoliberal globalizado, se utiliza el sector de la salud y sus técnicos para limitar los daños, sin abordar las causas fundamentales de la recurrencia de la aparición de nuevos patógenos.


China tampoco es inocente. La epidemia del SARS en 2003 se mantuvo en secreto, el virus pudo propagarse por todo el país y luego se encontró en Canadá. China está pagando el precio de su agricultura industrial y de la cría intensiva de animales, pero este país no está solo. También en Europa y Estados Unidos se han propagado nuevos virus, como el H5N2 y el H5Nx. Los brotes de Ébola y Zika fueron minimizados al principio, etc.


Para evitar lo peor debemos cambiar la relación entre ecología y economía, entre la naturaleza y los seres humanos, entre las ciudades y el campo. Hay que desarrollar una nueva agricultura en la que la autodeterminación de los pueblos primarios, la autonomía de los y las agricultores, los planes estratégicos para el desarrollo y la reconstrucción de los ecosistemas y una agroecología específica podrán construir una represa contra nuevos patógenos en la forma de una nueva diversidad de especies locales de animales de granja y de plantas para nuestra alimentación, y estarán en el centro del sistema.


Es imperativo promover la producción y el consumo local, así como abolir toda la agricultura intensiva y de cultivo químico de las plantas. Solo un sistema agroforestal nos dará la solución tanto para una alimentación sana contra los peligros de los nuevos virus como para la lucha contra el calentamiento climático.

Covid-19: lo que debemos hacer para protegernos y a otros de otros


La epidemia de Covid-19 debe tomarse en serio. Protegerse a si mismo es proteger a sus próximos y proteger a la comunidad. Los tres aspectos están vinculados.


El virus se transmite principalmente por contacto físico, por postlets y por las superficies. Cualquier objeto en contacto con una persona infectada es susceptible de transmitir el virus durante diez días (variables en función de la materia, la temperatura y la humedad). Parece que los especialistas informan de pocos casos de transmisión por aerosoles (micropartículas que flotan en el aire). En cualquier caso, las máscaras no están disponibles para todos y todas. Pero podemos adoptar pequeños gestos y hábitos que aumentan en gran medida nuestra protección:


1. Dejar de fumar, esta es una excelente ocasión.


2. No estrecharse la mano, no besarse. Saludad inclinando la cabeza, tocándose el codo o la punta del pie. Mantenerse a cierta distancia de los interlocutores.


3. Si se cree tener síntomas, no ir al médico: quedarse en casa y comuníquese con él por teléfono.


4. Usar guantes de látex desechables tanto como sea posible cuando se necesite poner las manos sobre superficies posiblemente contaminadas, o cuando se maneje objetos posiblemente contaminados. En ausencia de guantes:


5. No usar la punta de los dedos sino la articulación de los nudillos para presionar el botón del ascensor, activar los interruptores, etc.


6. No abrir las puertas con las manos, sino con los puños cerrados, o con el codo, especialmente en los baños públicos.


7. Usar toallitas desinfectantes antes de levantar el asa del carrito o la cesta cuando se vaya de compras.


8. Lavarse las manos con jabón al menos ocho veces al día durante aproximadamente 20 segundos. Secarlas con una toallita desechable, o con aire caliente, o dejarlas secar al aire libre, con los dedos hacia arriba.


9. Llevar siempre una botella de desinfectante compuesta por al menos un 60% de alcohol y usarla siempre que no pueda lavarse las manos inmediatamente después de tocar superficies o tomar objetos sin usar guantes de látex.


10. Toser y sonarse la nariz con un pañuelo desechable para cada uso. Si es necesario, toser en el pliegue del codo.


https://www.gaucheanticapitaliste.org/coronavirus-crise-de-lagriculture-des-chaines-de-production-globales/


Traducción: viento sur

Partido Revolucionario de los Trabajadores
Sección mexicana de la IV Internacional