Partido Revolucionario de los Trabajadores
Sección mexicana de la IV Internacional

Isabel Cabanillas somos todas


Graciela Delgado


La mañana del domingo 19 de enero me encontraba en mi casa, era mi día de descanso, cuando las notificaciones de redes sociales comenzaron a llegar de manera excesiva a mí celular, la mayoría eran mensajes y textos lamentando el asesinato de una mujer en la zona del Centro Histórico de Ciudad Juárez.

La noticia llamó mi atención, tomé el celular y hurgué en mí perfil de Facebook. Grande fue mi sorpresa al ver la foto de Isabel Cabanillas, feminista, activista, artista, joven y madre. Había sido asesinada.


Atónita, incrédula y hasta con un dejo de negación, llamé a una amiga quién confirmó el hecho. Sí, se trababa de ella, quién combatió la violencia machista en contra de las mujeres, había muerto a tiros en una calle de Juárez que se encuentra dentro del mal llamado “Corredor Seguro para la Mujer” implementado por el gobierno Municipal de Armando Cabada como una medida de prevención ante la ola de feminicidios que azota esta frontera desde 1993. Evidentemente el programa fracasó.


La joven artista pasó las últimas horas de su vida en un bar de la zona centro con sus amigas y amigos, al terminar la velada se despidió y partió en su bicicleta rumbo a casa, nadie la volvió a ver.


Mi amiga me contó que Isabel tenía un día de desaparecida, hasta que se dio a conocer que su cuerpo fue encontrado sobre la banqueta de la calle Inocente Ochoa, casi esquina con Francisco I. Madero de la colonia Centro la madrugada del sábado 18 de enero, sin embargo, su deceso fue confirmado por la noche de ese mismo día.


Ya en la mañana del domingo, en redes sociales la Colectiva Hijas de su Maquilera Madre, de la cual Cabanillas era integrante desde hacía un año, realizó un llamado para que nos concentráramos en el monumento a Benito Juárez, punto icónico para la lucha de izquierda en esta frontera. Para honrar su memoria y para organizar las acciones a seguir.


El encuentro fue programado a la una de la tarde. La concentración de las organizaciones y colectivas fue grande, espontanea, el desconcierto, la rabias, la impotencia era generalizado nadie lo podía creer. Entre lágrimas, abrazos y un silencio impresionante iniciamos la asamblea para determinar las acciones a seguir. Todo esto rodeado de más de 100 policías municipales.


Nuevamente la violencia feminicida nos era restregada en la cara a las feministas, activistas, al movimiento cultural y a la lucha contra la militarización.


No se ha cumplido un año del asesinato de la estudiante de la licenciatura en Literatura de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez Dana Lizeth Lozano Chávez de 18 años a manos de su ex novio. Cuando asesinan a Isabel Cabanillas.

Juárez es una ciudad extremadamente violenta para las mujeres. La vida cotidiana y la falta de respuesta por las autoridades de los tres niveles de gobierno inciden en el ánimo de la población que normaliza la violencia, la crueldad de sus calles. Por desgracia, en Juárez, no hay semana en que no asesinen al menos a una mujer al día.


Sentir la muerte de Isabel, tan cercana al movimiento, nos cimbró. No es lo mismo enterarnos de la muerte de víctimas anónimas, de mujeres sin un rostro, que de alguien próxima; luchadora social, que estaba en contra de la militarización, artista plástica, diseñadora de moda, artesana y madre de un niño de 4 años el cual queda en la orfandad.


Isabel estaba llena de vida, con sus grandes ojos y su sonrisa maravillosa quería cambiar a esta ciudad tan nociva para sus habitantes y sobre todo para nosotras, horror que ella padeció en carne propia.


Una semana después cientos de mujeres pertenecientes a diversos colectivos marchamos de ambos lados la línea divisoria entre México y Estados Unidos para exigir justicia contra la impunidad de este y miles de casos más.


Veladoras y flores de papel adornaron el último camino que tomó Isabel. Poco más de dos cuadras marcaron su paso desde que salió de aquel establecimiento hasta la acera en que fue encontrada.


Patrullas de la policía estatal y municipal deambularon entre los actos de protesta, tanto en la marcha que se realizó desde la avenida 16 septiembre al el cruce internacional Santa Fe, como en la vigilia que alumbró el trayecto final de Isabel.


A casi un mes de su asesinato, la autoridad investigadora bajo el mando del Fiscal General del Estado de Chihuahua, César Augusto Peniche Espejel y el Gobernador, Javier Corral reniegan a que el caso de Isabel sea clasificado como feminicidio.


El crimen permanece sin ser tipificado, según la Fiscalía Especializada de la Mujer se necesita identificar al o los agresores para que pueda ser catalogado como un crimen por razones de género. Pasan los días y no hay culpables, no hay justicia.