Primero de Mayo: ¡Defender nuestras vidas por encima de sus ganancias!



Por primera vez en prácticamente un siglo, el día internacional de las trabajadoras y los trabajadores, esa única fecha realmente universal se vivirá sin manifestaciones masivas. Este día, en el que cada año, millones de trabajadores y trabajadoras en el mundo salimos a las calles, nos organizamos, luchamos, hacemos memoria y exigimos, entre otros actos antisistémicos, se vivirá en medio del confinamiento masivo impuesto por la pandemia mundial.


Una pandemia que ha acelerado las tendencias catastróficas para la sociedad capitalista, desencadenando y conjuntando una crisis multidimensional y civilizatoria, donde confluyen, entre otros elementos, una nueva recesión mundial, la propia emergencia sanitaria, la catástrofe climática y ambiental, la profundización de la violencia contra las mujeres, los intentos de implantar medidas draconianas y distópicas (justificadas por la supuesta “guerra” contra el virus).


Como se ha venido demostrando en las pasadas semanas, la emergencia del virus no puede considerarse como una calamidad “natural” o exógena, es decir, externa a la lógica suicida del capitalismo moderno. No sólo porque el propio brote puede rastrearse en la expansión desenfrenada de la acumulación capitalista, sino por el propio camino en que la expansión del virus se dio: de los centros comerciales y productivos capitalistas hacia las periferias.


A lo anterior hay que añadir que la avaricia de los capitalistas ha sido también un factor que ha agravado la crisis sanitaria mundial, tanto coyunturalmente como en las bases sociales para hacerle frente desde la presión por no cerrar actividades económicas no esenciales o terminar prematuramente con las cuarentenas, hasta el largo y profundo deterioro y abandono de los sistemas públicos y gratuitos de salud, privatizando y generando ganancias con nuestra salud y nuestros cuerpos.


Es falso que el virus golpe parejo a la población, las cifras lo muestran. En Italia la necedad capitalista por no parar actividades ha costado ya la vida de miles de trabajadoras y trabajadores; en ciudades como Chicago, la población afroamericana que representa el 30% de la población general, ha puesto el 72% de las muertes, mientras nuestras hermanas trabajadoras migrantes empiezan a terminar sus días en las anónimas fosas.


Las medidas para detener actividades para los países de la periferia en donde los derechos humanos laborales básicos, tales como contratación formal, derecho a la sindicalización y a licencias pagadas, así como los indignantes niveles de informalidad les imponen a millones de personas la letal decisión de resguardarse para cuidar la salud o arriesgarse continuando con labores en condiciones económicas por demás desfavorables.


Que no quede duda, en esta crisis, estamos siendo las trabajadoras y los trabajadores, las mujeres, migrantes, las y los pobres del mundo, quienes estamos poniendo el cuerpo en la primera línea de los trabajos que sostienen la vida, las parias de la tierra que cada primero de mayo reafirmamos nuestra existencia, nuestra resistencia y voluntad internacionalista de lucha. Las mismas que el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, salimos a las calles de todo el mundo a exigir nuestros derechos más básicos y quienes paramos el 9 de marzo para visibilizar esos trabajos de cuidado que ahora no pueden parar.


Las millones de trabajadoras de la salud, sanitarias, repartidoras, campesinas son quienes mantienen, en medio de la emergencia no sólo los trabajos vitales para la reproducción social y de cuidados, sino los frágiles cimientos de la civilización, la cual, bajo el capitalismo, las oprime, explota, precariza y pone en peligro sus vidas, lo que muestra la irracionalidad de la lógica capitalista y patriarcal.


De igual manera, esta crisis ha puesto en evidencia lo que el movimiento feminista, con la huelga o el Paro Internacional de Mujeres, había venido poniendo sobre la mesa hace tiempo: la centralidad que tiene el trabajo reproductivo, no remunerado, en los hogares. Así como los cuidados, tanto de salud, educativos, emocionales, alimenticios, de limpieza en las casas. Lugar que, en países azotados por la violencia patriarcal feminicida, significa para muchas mujeres y niñas mayor peligro de muerte durante el confinamiento. Además de la carga física y psicoemocional (ya de por sí desproporcionada en tiempos de la “normalidad capitalista”) hacia las mujeres.


En México, no podía ser la excepción. La crisis está mostrando la gravedad de las políticas neoliberales para la población, que ahora, explota en frente de todas, y en cadena nacional. También pone al descubierto el criminal y pueril desprecio de las cúpulas empresariales por las y los millones de trabajadores a quienes explotan y de quienes obtienen sus millonarias ganancias. No sólo por las escandalosas e indignantes negativas a parar actividades no esenciales (maquiladoras, construcción, grupo Salinas), sino por su urgencia por ser sujetos de nuevos rescates bancarios a costa tanto del erario público como de las propias vidas de la clase trabajadora. No hay espacio para dudas, no pueden haber supuestas mediaciones conciliatorias cuando el tablero está claro: son sus ganancias contra nuestras vidas.


Es por estas y otras razones, que este primero de mayo, desde el Partido Revolucionario de las y los Trabajadores, llamamos a no ceder un centímetro en la defensa de nuestras vidas. El aislamiento social no puede ser un impedimento para hacerle honor a siglos de luchas obreras, no sólo con la memoria de los mártires de Chicago y el movimiento obrero que conquistó los derechos laborales mínimos (jornada de trabajo, vacaciones, reparto de utilidades, salario mínimo, derecho a la huelga y libre sindicalización, etc.), sino fundamentalmente, a defenderlos ahora, a no permitir que seamos nosotras, trabajadoras, mujeres, indígenas, campesinas, migrantes, jóvenes, quienes paguemos más de lo que ya estamos pagando por una pandemia y una crisis que el sistema capitalista y patriarcal provocó.


Creemos que es urgente la adopción de algunas medidas de emergencia para poder enfrentar la crisis sanitaria, económica y de reproducción social:


1. Nacionalización inmediata de todo el sistema de salud para la atención integral.


2. Suspensión unilateral del pago de toda la deuda pública (externa e interna) para garantizar insumos en hospitales, así como de las deudas de los hogares y pequeños productores, la inmediata instalación de un ingreso básico universal (no sólo programas sociales) garantizado para toda persona que resida en territorio mexicano.


3. Moratoria al pago de deudas energéticas.


4. Nacionalización de las empresas que incumplan el cese de actividades no esenciales.


5. Impuestos sobre las ganancias de las grandes empresas y las fortunas personales de las élites.


6. Solución inmediata a las huelgas, conflictos laborales en curso, paros en universidades contra las violencias machistas (NOTIMEX, STUACH, UNAM, etc.).


7. Reinstalación inmediata de todas las personas despedidas en medio de la cuarentena.


8. Suspensión de los megaproyectos ecocidas.


9. Exigimos la socialización de los trabajos de cuidados.


10. Exigimos que todas las labores esenciales sean reconocidas de igual forma después de la emergencia, que sean bien remuneradas y con todos los derechos humanos laborales.


11. Exigimos que prevenir, atender, sancionar y erradicar todas las violencias machistas sea prioridad en el país.


Aunque este primero de mayo lo estaremos pasando o bien en el resguardo o en actividades esenciales, aunque hoy, las calles del mundo se encuentren silenciosas, no puede estarlo nuestra memoria y solidaridad obrera e internacionalista. Más tarde que temprano las cuarentenas se levantarán, haremos cuentas de los costos, lloraremos nuestras muertes, nos volveremos a encontrar a abrazar, pero sobre todo, volveremos todas y todos a las calles para subvertir las bases de esta sociedad, como hace más de un siglo, y luchar por los derechos, las vidas y el futuro de las trabajadoras y los trabajadores del mundo.

México. 1 de Mayo de 2020

Partido Revolucionario de las y los Trabajadores.

Sección mexicana de la IV Internacional


Partido Revolucionario de los Trabajadores
Sección mexicana de la IV Internacional