SITUACIÓN ACTUAL DE LA INDUSTRIA PETROLERA EN MÉXICO

Ing. Juan F. Álvarez Moctezuma


GENERALIDADES


El petróleo, ese líquido de tonalidad oscura que la naturaleza elaboró con paciencia a lo largo de millones de años, a partir de residuos animales y vegetales depositados en el fondo de lagunas o en el delta de ríos y sepultados bajo toneladas de tierra, es hoy la principal fuente de energía en el mundo, además de ser la materia prima para la extendida y hoy condenada industria del plástico; un recurso no renovable que ha tenido una trascendencia capital a partir de la Revolución Industrial en todo el mundo, teniendo en México una importancia relevante desde el amanecer del siglo XX hasta nuestros días, con momentos de luces y obscuridades.


El petróleo o crudo, como se le denomina de una forma general, está constituido principalmente por Carbono (C) e Hidrógeno (H), de ahí el nombre alterno de hidrocarburo; estos dos átomos son capaces de formar cientos de compuestos tan diversos, desde el más simple que es el metano (CH4), hasta compuestos de más de 100 átomos de Carbono y dependiendo de la proporción de compuestos de bajo, medio y alto peso molecular; en México se clasifican de la siguiente manera:



A mayor valor de °API, significa que el crudo es de mejor calidad, ya que podrán obtener de él, mayor cantidad de derivados ligeros, que son los de mayor valor comercial.




Debido a esta enorme mezcla de componentes de peso molecular diverso, es preciso someter al petróleo a diversos procesos para que sus componentes sean separados, purificados y reconvertirlos en productos útiles para el uso industrial y doméstico como el Gas Natural, Gas LP, Gasolina, Turbosina, Diésel, Aceites lubricantes, Combustóleo, Asfalto o Coque.


Este largo camino de procesamiento se inicia desde los mismos campos petroleros, pasando por Plantas Criogénicas, Refinerías, y Plantas Petroquímicas, donde en su mayor parte los productos son transportados a través de ductos y en menor proporción pipas y carros tanque, desde diversas partes del país, aunque principalmente desde varios puntos en la costa del Golfo de México.


ANTECEDENTES HISTÓRICOS EN MÉXICO

ETAPA ANTERIOR A LA EXPROPIACIÓN PETROLERA


Desde que en 1900 se avistan de manera fortuita, durante la construcción de vías férreas en el sur de Tamaulipas y San Luis Potosí, afloramientos naturales de petróleo, se inicia formalmente la era del petróleo en México, aunque ya se habían hecho trabajos de exploración en el siglo XIX, sin resultados que se pudieran considerar relevantes.


Con este descubrimiento se inicia la instalación de compañías petroleras extranjeras en las zonas correspondientes a la Huasteca Tamaulipeca, Potosina y Veracruzana, y de esta última en la zona denominada Faja de Oro. Poco a poco pasan a dominar grandes extensiones de tierra, no siempre de manera pacífica, pagando a los gobiernos de México un impuesto de 3 centavos de peso por cada barril extraído (un barril es equivalente a 159 litros), que tampoco se cumplía de manera precisa puesto que quienes medían y reportaban los volúmenes extraídos eran las propias compañías extranjeras; un saqueo similar a lo ocurrido con la industria minera extranjera que se asentó en el país desde el gobierno de Fox.


La producción diaria de petróleo crudo se estima que se incrementó progresivamente desde 10 mil barriles diarios en 1901, hasta convertir a México en el segundo productor de petróleo en el mundo en 1921 con 531 mil barriles/día, sólo detrás de EU, a pesar de que a lo largo de los años, varios pozos se incendiaron y se perdieron en el furor extractivo.


Prácticamente toda la producción se exportaba, ya fuera como petróleo o como derivados del mismo, ya que se habían instalado 22 pequeños centros de procesamiento, siendo los más importantes la Refinería de Minatitlán y la de Ciudad Madero, y sólo el 6% se quedaba para consumo interno en México, en forma de aceites lubricantes, ceras y queroseno.


A partir de 1921 empieza a declinar la producción petrolera, posiblemente por una explotación acelerada de los suelos, algo que se repetiría en otros campos y en otros momentos de la historia del país, operación que reduce la eficiencia en la recuperación de las reservas, dejando en el subsuelo miles de barriles de crudo por extraer.


Al mismo tiempo, con el inicio de desarrollo industrial en México, empezó el requerimiento de derivados del petróleo que se importaban, cuando la compra interna se dificultaba por la lejanía de los centros de producción internos.

ETAPA POSTERIOR A LA EXPROPIACIÓN PETROLERA


Con la expropiación petrolera, en marzo de 1938, y la posterior fundación de Pemex, el Estado toma en sus manos toda la industria petrolera de manera integral, desde la extracción hasta la distribución de los productos, encontrándose que el declive de la producción continúa, produciéndose 115 mil barriles al día y con el país sin la adecuada mano de obra calificada para prospectar nuevos campos y revertir la natural declinación de los campos existentes se toma la decisión de cambiar la política de exportación de crudo, pasando a ser esta una fracción del total extraído, para que la mayor parte se procese y consuma en México; al mismo tiempo se crea el Departamento de Exploración en Pemex, a fin de revertir el decremento en la producción, lo cual se logra en 1945, cuando vuelve a aumentar la producción de petróleo a 119 mil barriles/día. A partir de ese año se mantiene un crecimiento constante, aunque moderado, hasta llegar a 150 mil barriles diarios en 1970, muy lejos del medio millón de barriles/día que se extraían en 1921.


En 1968 México suspende por completo sus exportaciones de crudo, ya que el crecimiento industrial y el del parque vehicular requería del procesamiento de todo el crudo, sin quedar remanentes para exportar. Para ese año, a las Refinerías de Minatitlán, Madero y otras más pequeñas, que con el tiempo fueron desmanteladas, ya se habían sumado las de Poza Rica, Ver. (1932), Azcapotzalco, en la Ciudad de México (1933), y Salamanca, Gto. (1950). De la misma manera, el año de 1959 se considera como el inicio de la industria petroquímica con la instalación del Centro Procesador de Gas en Ciudad Pemex, Tab. (1958), al cual le seguirían Pajaritos en Coatzacoalcos, Ver. (1967), Independencia en San Martín Texmelucan, Pue. (1969), Escolín en Poza Rica, Ver. (1971) y Cosoleacaque en Minatitlán, Ver. (1971), un conjunto de obras relevantes desarrolladas fundamentalmente para fomentar el crecimiento de la industria privada nacional a costa de proveerles productos petroquímicos subsidiados, se les vendía a precios muy por debajo de los precios internacionales.


En 1965 se funda el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), el llamado brazo tecnológico de Pemex, con el objetivo de optimizar procesos, desarrollar nuevas tecnologías y elaborar la Ingeniería Básica de las nuevas Refinerías y Plantas Petroquímicas en proyecto, que a lo largo de 20 años se hizo de manera continua con lo cual se formó un experimentado equipo multidisciplinario que podía competir en calidad con cualquier firma extranjera. Con el boom de campos petroleros en el mar, a partir de 1980 el IMP crea la Subdirección de Ingeniería de Proyectos de Explotación, especializada en el diseño de plataformas marinas en aguas someras, donde México es líder mundial.


En 1973 se presenta una crisis de petróleo, disparando los precios del petróleo de $2.50 USD/Barril (14 USD/Barril a precio actual) a $5.0 USD/Barril ($27.5 USD/Barril a precio actual), ocasionada al bloquear la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) las ventas de petróleo a Estados Unidos, por haber apoyado a Israel en su política bélica contra países del Medio Oriente, varios de ellos miembros de la OPEP. En EEUU se genera un desabasto de derivados del petróleo, ya que en esa época era mucho más lo que consumía que lo que producía, esto hace que México (que no pertenecía a la OPEP) reanude sus exportaciones a ritmo acelerado a partir de 1974 a EEUU e Israel, cuando el petróleo alcanza los $6.0 USD/Barril (33 USD/Barril a precio actual). Para poder exportar fue necesario abrir indiscriminadamente las válvulas de los pozos existentes (en detrimento de su tiempo de vida y productividad) ya que no hubo crecimiento de nuevos campos que justificara el incremento de producción. Es a partir de ese año que se inicia la prospección de campos petroleros en el mar frente a las costas de Campeche, con un primer pozo productor en 1976, marcando a partir de ese año un crecimiento acelerado de la producción de petróleo, gracias al descubrimiento del campo gigante Cantarell; sin embargo, Pemex ya presentaba un déficit entre ingresos y egresos, favoreciendo la primera devaluación después de 22 años de estabilidad cambiaria, que entre otras cosas marca el fin del milagro mexicano que se había iniciado en la década de los años 50.


Con el inmenso campo Cantarell recién descubierto y el alto precio del petróleo en 1980, 33 USD/Barril (97 USD/Barril a precio actual) en esos momentos, fue tanta la euforia que, López Portillo, el Presidente en turno, emitió la frase de que “los mexicanos debemos prepararnos para administrar la riqueza”, comenzando un desenfrenado endeudamiento para montar plataformas marinas para la explotación del petróleo, presionados por EEUU de convertirse en esquirol de la OPEP, así como para construir las Refinerías de Cadereyta y Salina Cruz, que se venían a sumar a la recién inaugurada Refinería de Tula; además de los enormes Complejos Petroquímicos de La Cangrejera (1981) y Morelos (1988) en el estado de Veracruz. Con esto aparece en grado mayúsculo la corrupción en Pemex, donde las obras construidas no justificaban el monto de préstamos solicitados, ya que hubo casos en que plantas completas que fueron diseñadas y con el equipo adquirido, jamás se montaran; buena parte de este equipo fue saqueado impunemente y el que no tuvo esa suerte, terminó oxidándose en el olvido.




En el caso de las plataformas requeridas para el campo Cantarell, fueron tantos los errores que ello incrementó los costos de construcción, sin contar el accidente en el campo Ixtoc en 1979, ocasionado por la prisa en incrementar la producción empleando personal inexperto por parte de la compañía Permargo, donde estaban en sociedad George Bush padre y Jorge Díaz Serrano (Director de Pemex). El derrame llegó a 45 mil barriles/día, causando daños a los ecosistemas, principalmente en las costas de Texas.


El sueño faraónico terminó cuando afloraron las consecuencias de la corrupción e ineptitud, sumada a una baja en el precio del petróleo desde $33 USD/barril ($97USD/dólar actual) hasta $25 USD/barril ($76.0 USD/barril), que llevó a dos devaluaciones en 1982, acumulando un 470% de depreciación del peso frente al dólar, aunque prosiguieron los proyectos de nuevas plantas para Pemex, como la ampliación de las Refinerías de Tula, Cadereyta y Salina Cruz, y la que nunca se construyó, la malograda Refinería del Pacífico en Lázaro Cárdenas, Mich. La puntilla vendría con el temblor de 1985, ya que, a cambio de salvamento financiero por parte del BID y el FMI, el gobierno de México se vio obligado a suspender todos los proyectos de Plantas Industriales para Pemex, empezando la larga noche de dejarse de invertir en este rubro, además de restringir el presupuesto para el mantenimiento de las plantas; sólo prosiguieron las inversiones en plataformas marinas en la Sonda de Campeche, porque el petróleo era la garantía de deudas contraídas.


Y por si esto no fuera suficiente, se vino el período neoliberal desde 1982, donde el empresariado subsidiado logró que el número de productos petroquímicos de exclusividad del gobierno, se redujera, pero como no invirtió lo que se esperaba, empezó el remate de infraestructura de Pemex, en especial en el ramo de la petroquímica, a los amigos del presidente en turno. Para el caso de las que no se vendieron en totalidad, se aceptó la participación de la iniciativa privada como socios, de tal manera que el Complejo Petroquímico de La Cangrejera, pasó a ser La Cangrejera S.A. o la Planta de Cloruro de Vinilo en el Complejo Petroquímico de Pajaritos, que se le entregó en sociedad a Mexichem, de Antonio del Valle Ruiz, quien después de la explosión que se presentó en 2016, dijo que no le importaba si la planta volvía a operar, puesto que representaba sólo una pequeña fracción de sus negocios. De las más famosas hoy día, Fertinal y Agronitrogenados, vendidas a precio de ganga y recompradas una vez convertidas en chatarra, a precio de oro, durante el sexenio pasado.




Dentro de este negro periodo, la participación del IMP empezó a ser marginal y la abrupta quiebra de la constructora más importante del país, Bufete Industrial, para favorecer a empresas extranjeras que prometían construir plantas más económicas, pero al final resultaron otro fraude más como las ampliaciones en la Refinería de Cadereyta y Madero, en los años 90, que terminaron en el juzgado por demandas de incumplimiento de las compañías coreanas contratadas; al final, el juicio se inclinó a favor de estas últimas, quienes además contrademandaron con documentos de aceptación de las obras por parte de personal de Pemex. Con el paso del tiempo las deficientes instalaciones construidas conllevaron accidentes, como la explosión en la planta de Alquilación de Salina Cruz en diciembre de 2015, antes de cumplir con el tiempo de vida prometido, sumado a la negligencia para darle el debido mantenimiento desde un año antes, y donde participó una desconocida empresa mexicana denominada curiosamente EPN.


A causa de la escasa inversión en nuevos proyectos de Refinación y Petroquímica y la marginal participación del IMP en estos, se empezó a perder aquel talentoso equipo de Ingeniería e Investigación formado en el IMP desde 1965, donde algunos se fueron al extranjero, otros cambiaron de giro y otros más, poco a poco, se fueron jubilando. Un desmantelamiento que no permitió la transmisión de conocimiento a las nuevas generaciones, ocasionando que hoy día se carezca de fortaleza en este sentido.


Por si estos males fueran pocos, aparecieron en el panorama político de México tres sexenios desde el año 2000 al 2018, donde la corrupción paso a ser totalmente burda y abierta. En el periodo del 2000 al 2012 los precios del petróleo tuvieron una subida importante desde $22.0 USD/barril hasta $108 USD/barril, que sumado a la indiscriminada apertura de válvulas en los campos petroleros, México llegó a producir más de 3.4 millones de barriles diarios en 2004, otra vez a costa de sacrificar tiempo de vida y productividad de los campos ubicados en el yacimiento de Cantarell, causando una rápida y profunda declinación en la producción de este campo; con esto se tuvieron dos terribles resultados, lo obtenido por los excedentes petroleros, o sea, la diferencia entre el precio de venta y el precio presupuestado, se esfumó, dicen los presidentes respectivos, en gasto corriente, que no sólo cometieron tal desfalco, sino que incrementaron sustancialmente la deuda externa e interna. Mientras que Pemex ha tenido que cargar con las contribuciones a Hacienda de prácticamente la totalidad de sus utilidades, a fin de compensar la baja recolección de impuestos provenientes de la iniciativa privada.


En el sexenio de Vicente Fox, hace su aparición otro burdo robo a Pemex, al cargarse diariamente con facturas apócrifas, pipas privadas de gasolina y diésel en las refinerías o incluso barcos completos de diésel en el muelle de Dos Bocas. Sumado a esto, se inauguró la novedosa forma de robo mediante el ordeñamiento de ductos, el cual empezó a crecer exponencialmente hasta el 2018, causando severas pérdidas, tanto por el robo mismo como por los múltiples accidentes ocasionados por las fugas.


En este mismo sexenio se concede a Braskem, filial de Odebretch (compañía brasileña involucrada en casos de corrupción en varios países de América Latina), el permiso para construir la planta Etileno 2000 en Coatzacoalcos, con un compromiso por parte de Pemex de entregarle etano a un precio de 47.2% por debajo del precio internacional. Debido a que Pemex no ha cumplido con los volúmenes de etano solicitado por Braskem, ha ocasionado que la paraestatal haya tenido que pagar penalizaciones por incumplimiento, desde 2016 a la fecha, por 2,800 millones de pesos.


En el área de refinación se inició en el 2006 un proyecto de ampliación de la refinería de Minatitlán, donde todas las plantas fueron construidas por empresas extranjeras y el IMP ya sólo tenía participación marginal en dos plantas. El colmo era que esas empresas extranjeras, para cumplir con el proyecto, contrataron ingenieros mexicanos, ya que no tenía suficiente personal capacitado para ello. Como cereza del pastel, varias veces se prometió durante los sexenios del 2000 al 2012, la construcción de una nueva refinería en Tula, con capacidad para 250 mil barriles diarios de crudo maya; sin embargo, sólo se dilapidó dinero en hacer una ingeniería inacabada por parte de Fluor Co. y una barda. Esto se repitió, en el último sexenio, cuando se cambió el proyecto de la nueva refinería por la remodelación de la existente refinería de Tula, y al final se trabajó en la ingeniería de varias plantas, sin llegar a construirse y sólo se montó la planta de Coquer, que hasta la fecha no opera. En la misma situación se encuentran varias plantas denominadas Diesel Ultra Bajo Azufre (DUBA), que llegaron hasta el punto de hacerse compras y quedaron sin montarse, al suspenderse por el último sexenio. Estos proyectos requieren urgentemente de ser concluidos.


De esta manera, a la llegada del nuevo gobierno, en diciembre de 2018, la producción de petróleo se había hundido a 1.8 millones de barriles diarios, ya que en el último sexenio la inversión en el ramo de exploración y perforación de nuevos campos de petróleo fue nula. De tal manera que hoy se tiene que el campo Cantarell produce menos de 200 mil barriles diarios y tiene más del 70% de sus reservas bajo el subsuelo y sin posibilidad actual de recuperarse, cuando países como Noruega, recuperan al menos 50% de las reservas de sus campos. Las reservas de crudo equivalente se han desplomado desde 56,154 millones de barriles en 2001 hasta 20,453 millones de barriles en 2019, al mismo tiempo que la perforación de pozos que llegó a ser de 1264 en 2010 se redujo hasta 55 en 2017, algo inexplicable, puesto que se tenía un alto porcentaje de éxito, superior al 90%.


Con base en la reducción de las reservas y la producción de petróleo, el anterior gobierno dijo que “la gallina de los huevos de oro se había acabado”, lo cual justificó el abrir descaradamente la entrega del subsuelo a empresas privadas mediante la mal llamada Reforma Energética en la forma de bloques en aguas someras, en aguas profundas y campos en tierra; pero, hasta la fecha, la producción por estas compañías privadas, es prácticamente nula y los pocos yacimientos descubiertos tienen la sombra de la duda por parte de los geólogos de Pemex, ya que varios de estos ya habían sido prospectados anteriormente por la paraestatal, o el caso del campo Yaxche en explotación desde hace más de 10 años, se asignó un bloque contiguo a una compañía extranjera, que hoy día se descubre que están perforando y extrayendo petróleo del mismo yacimiento.

En lo que respecta al ramo de refinación, el desastre causado es aún mayor, ya que las últimas plantas diseñadas por el IMP operan desde los años 80 con un mínimo mantenimiento y faltos de actualización en su diseño, debido a que las refinerías sólo pueden operar con crudo ligero Istmo (31° API), cuando la producción actual es mayoritariamente de crudo pesado.


Puede decirse exactamente lo mismo de la Petroquímica, con complejos obsoletos y que requieren de una profunda actualización y mantenimiento. México pasó de ser una potencia mundial en este ramo en los años 80 a un importador neto; en 2018 se importaron 832 mil barriles diarios y se produjeron 42 mil barriles/día.

SITUACIÓN ACTUAL EN MÉXICO



Con la llegada del nuevo Gobierno Federal de la 4T, se suspendieron las licitaciones de bloques de explotación y se está trabajando en el diseño y construcción de 15 nuevas plataformas marinas para aguas someras, para explotar los nuevos campos recién descubiertos en aguas someras (donde el tirante de agua es inferior a 100 m.), así como otros proyectos en tierra, con lo cual se está empezando a observar una recuperación de la producción de crudo al ir entrando en operación las nuevas plataformas en el mar y los nuevos pozos en tierra. Sin embargo, no será fácil llegar a la meta de 2.6 millones de barriles diarios en 2024, ya que exige una fuerte inversión en prospección y explotación de nuevos campos, además de que la producción de los nuevos pozos tiene que compensar la declinación de los más antiguos.


Y más en el momento actual de crisis causada por la Pandemia del Covid 19, cuando ha habido momentos en que el precio del crudo no sólo se ha desplomado, sino que se ha reducido hasta por debajo de su costo de extracción (14 USD/barril), sólo mitigado por las coberturas contratadas con un precio de garantía de 49 USD/barril, lo cual no se mantendrá de manera indefinida, ni cubre todo el volumen de exportación. Esta situación ha obligado a reducir en 20 millones de barriles diarios la producción mundial, donde México sólo la pudo reducir en 100 mil barriles diarios, con la finalidad de detener la caída de los precios; sin embargo, el precio del petróleo llegó incluso a precios negativos, algo nunca visto en la historia del petróleo, esto debido a que la reducción de la producción no se realiza cerrando pozos, sino almacenando los excedentes en tanques de almacenamiento, pero éstos rápidamente se llenaron y ahora los productores tendrían que pagar a los consumidores para tomar el petróleo, porque resulta más caro el tratar de reiniciar la producción de un pozo cerrado. El cierre de pozos sólo se hace en situaciones extremas que puede ser durante el paso de un huracán o por algún incendio en pozos. Para este caso, la reducción en México se realizó cerrando pozos de reciente apertura, ya que estos tienen aún un elevado contenido de gas que facilita el retornar a la operación normal.

El Presidente López Obrador ha dicho que actualmente se procesan 800 mil barriles/día en las refinerías, lo cual mitiga las repercusiones negativas de esta situación; sin embargo, el dato parece dudoso, puesto que la producción de crudo ligero y súper ligero en 2017 estaba en 714 mil barriles/día y parte de esa producción se utiliza para rebajar el crudo súper pesado y poderlo comercializar como crudo Maya. La única explicación es que se esté importando crudo ligero o forzando a las plantas a procesar crudo pesado.


Asimismo, se redujo sustancialmente el robo de combustibles a Pemex, tanto dentro de las Refinerías como en los ductos, los cuales han dejado de operar para efectuar el transporte por pipas adquiridas por el Gobierno Federal, ya que las actuales son insuficientes, además de ser administradas por el Sindicato Petrolero.


Se está terminando la Ingeniería Básica de la Nueva Refinería de Dos Bocas en proyecto, para procesar 340 mil barriles diarios de crudo pesado de 22° API, a fin de paliar la baja producción de gasolina, turbosina y diésel, que actualmente se importan a través de empresas privadas, concesiones otorgadas por el gobierno de Peña Nieto en este rubro. La capacidad de la nueva refinería de Dos Bocas es enorme, tanto así que el IMP consideró necesario partir en dos trenes de procesamiento de 170 mil barriles/día la Planta Combinada, a fin de operar con equipos de dimensiones comerciales. Para esta nueva refinería, se está copiando la ingeniería de la malograda nueva refinería de Tula, la cual precisa ajustes importantes, ya que las capacidades, condiciones ambientales, altura sobre el nivel del mar y las composicionales son diferentes. Esto es un ejemplo de que falta personal capacitado para dirigir y diseñar obras de esta magnitud.

Con base en lo expuesto, es prioritario la reconversión de las refinerías existentes, utilizando ingenierías desarrolladas para Tula y Salamanca, proyectos que se quedaron a medias, para poder manejar un crudo pesado y procesar los residuos pesados, que se han convertido en cuello de botella al tener que parar plantas por exceso de inventarios de combustóleo, producto que ya sólo encuentra salida hacia el extranjero, ya que la CFE lo consume poco, aunque hoy dijeron que aumentarían el consumo del combustóleo, lo cual viene en detrimento de la calidad del aire; por esto al país le conviene más fabricar destilados a mantener la exportación de crudo maya, ya que se podría obtener una mayor ganancia, dejando para un momento posterior la construcción de la nueva refinería de Dos Bocas para procesar crudo maya de 22° API, a la vez que serviría para ir preparando una nueva generación de ingenieros en el IMP expertos en el área de Ingeniería; algo imperiosamente necesario ya que el nivel actual no es el adecuado ni en cantidad, ni en calidad, lo que puede ocasionar que se entreguen plantas sin la debida calidad y niveles de seguridad; al mismo tiempo es necesario depurar el personal de Ingeniería de Pemex, tratando de eliminar a elementos corruptos e incapaces y sustituirlos por personal capaz y honesto, de otra manera, será imposible cumplir con el objetivo de costo pretendido para la nueva refinería de Dos Bocas, de 8 mil millones de dólares, que aun con personal adecuado, resulta un objetivo difícil de alcanzar, una refinería de esta magnitud suele costar 12 mil millones de dólares.


Tema aparte es el enorme déficit en gas natural que tiene el país, producto que se está importando principalmente de EEUU, en un volumen de 5.0 mil millones de pies cúbicos por día, cuando en 1999 el país era prácticamente autosuficiente.




Este incremento en las importaciones de gas natural tiene dos explicaciones, ya que a partir de la apertura a las plantas generadoras de energía eléctrica de origen extranjero, durante el gobierno de Zedillo, requirieron de altos consumos de gas natural, además de que la irracional apertura de válvulas en los pozos en aras de incrementar la producción, provocó que el gas asociado al petróleo escapara del yacimiento más allá de lo recomendable y buena parte de ello salió a quemarse por falta de infraestructura para aprovecharlo.




Al mismo tiempo, es imperioso promover la investigación y desarrollo en instituciones gubernamentales sobre fuentes renovables de energía alterna, como la solar, eólica, hidráulica, de mareas, que mitiguen el efecto invernadero causado por el uso desmedido de combustibles fósiles, a la vez que se empiece a preparar al país para la posible baja de producción de petróleo ya que cada vez es más difícil localizar nuevos campos y es más cara su explotación.

Referencias:

1. PEMEX y la crisis del petróleo Lourdes Orozco

Cuadernos Políticos, número 15, México, D.F., editorial Era, enero-marzo de 1978, pp. 75-89.

2. Sistema de Información Energética – Ing. Manuel Aguirre Botello

Instituto Mexicano del Petróleo Secretaría de Energía

3. Estadísticas e indicadores de Hidrocarburos - Actualizado a enero de 2017

Subsecretaría de Hidrocarburos – SENER

4. El Precio del crudo en la historia – Eugenia Stratta

Revista Petrotecnia junio 2016 pp. 80 – 85

5. Sistema de Información Energética – SENER

6. Prontuario Estadístico – marzo de 2018 - SENER

Partido Revolucionario de los Trabajadores
Sección mexicana de la IV Internacional