Partido Revolucionario de los Trabajadores
Sección mexicana de la IV Internacional

Aumentan los feminicidios en el Estado de México

January 11, 2017

El terrible año de 2016 termina con cuentas siniestras en el estado de México: con más de 800 mujeres asesinadas con saña y odio de género.

 

¡800 feminicidios en el estado de México!

 

Por cierto, hablamos de 800 mujeres asesinadas cuyos casos fueron registrados por medios de comunicación impresos de esta entidad. Quedan pendientes registros de denuncias en MPS, más aquellos que se silenciaron e invisibilizaron.

 

De los 11 municipios donde se ha declarado “Alerta de Violencia de Género”, los más destacados este año en cifras feminicidas son Ecatepec, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Los Reyes, Ixtapaluca y Naucalpan, pese a  las omisiones y el silencio de los gobiernos locales y del gobierno federal, que siguen tratando de ocultar la cantidad y el móvil de los asesinatos.

 

Pero no sólo estos municipios ofrecen la destacada nota roja del año ya que en los 11 municipios con la “Alerta de Violencia de Género” siguen registrándose cifras de compañeras desaparecidas y asesinadas. Asimismo, han aparecido registros periodísticos de feminicidios en otros municipios no contemplados por la declaratoria de “Alerta de Violencia de Género” en el estado. Esto es así no porque no existieran estos crímenes sino porque no habían sido documentados o denunciados ante los Ministerios Públicos. Dichas entidades son Coacalco, Texcoco, Acolman, Tecamac, San Salvador Atento, Zumpango, Amecameca, Valle de Bravo, Huixquilucan, Temamatla, Tezoyuca, Tepozotlan, Metepec, San Mateo Atenco, Nicolás Romero, Jiquipilco, Atizapan, Coyotepec, Polotitlan, Ozumba, Axapusco, Tlalmanalco, Tepeaoxtloc, Teotihuacan, Los Reyes la Paz y Jiloetepec. ¡El estado de México es un peligro para las mujeres!

 

Así como el cáncer se dispersa de una parte del cuerpo a otro, de la misma manera los feminicidios se diseminan de un lugar a otro gracias a la añeja cultura patriarcal de nuestro país y a las reacciones ultraconservadoras de grupos que rechazan las libertades que se toman las mujeres para trabajar y hacer su propia vida, buscando el control a costa de lo que sea de nuestros cuerpos, de nuestras vidas y decisiones, de nuestro accionar como mujeres en la vida pública. Pese a que muchas mujeres todavía cargan el peso del trabajo doméstico, ahora trabajan también fuera del hogar en condiciones de desventaja laboral. Sufren no sólo una doble jornada laboral sino el menosprecio como seres humanos por parte de una cultura patriarcal que justifica su subordinación al hombre, las violencias y violaciones que sufre y que se les mate por celos, por el honor del otro, por ser consideradas seres sexuales desechables, por ser la propiedad de alguien. Porque finalmente se ve a las mujeres como mano de obra barata, como objetos de reproducción de mano de obra con carácter de obligatorio, y divinamente predestinados a tener hijos y criarlos.

 

Estas más de 800 Mujeres han sido asesinadas en sus hogares, en las calles que las vieron crecer, en los barrios que transitaban día con día, en sus centros de trabajo, en los hospitales públicos al parir, en las clínicas de aborto clandestinas, en sus espacios de confianza, en sus fiestas, en el transporte público y en los espacios donde lo tomaban rumbo al trabajo o por sus hijos… Fueron asesinadas violentamente por la mano de sus familiares, sus amigos, sus parejas, sus vecinos o a mano de desconocidos. Se les arrebató brutalmente la vida con la omisión como cómplice, con el silencio como yugo, con el olvido como condena, con el dolor permanente en sus seres queridos, con el miedo profundo en nuestras demás compañeras vivas, con la rabia naciente de todas nosotras, con las cruces que dicen ¡ni una más!, con la imperante necesidad de justicia, de resistencia y de lucha ante estos actos de crueldad...

 

De antemano sabemos que el reto por conquistar nuestro derecho a una vida libre de violencia y digna no será fácil porque sabemos el papel que históricamente el patriarcado quiere imponernos: el de madres subyugadas y el mujeres dependientes de hombres, oprimidas y silenciadas. Sin embargo, no dejamos de luchar por construir una historia de Mujeres Libres. Por eso, hemos salido a las calles. Y el año pasado lo hicimos de forma masiva, exigiendo justicia para nuestras compañeras asesinadas, justicia para que el caminar por las calles deje de ser un acto de valentía y sea un acto de libertad. Salimos a gritar exigiendo respeto a nuestras decisiones, de ser o no madres, de amar o no amar, de decidir sobre nuestro afecto, nuestra sexualidad. Exigiendo acceso a la información y a la educación en condiciones equitativas, democráticas y sin religión. Exigiendo un espacio en la vida política de un país que no nos quiere mirar, que nos sigue subestimando y segregando, a pesar de que aparentemente estemos todas en la vida pública. Cada paso dado, cada marcha y acto realizado, cada campaña viralizada, cada una de nosotras organizada, es imprescindible para transformar las condiciones actuales en las que nos encontramos y para frenar el incremento en las cifras de Feminicidios y el deceso de tantas de nuestras compañeras.

 

 

Nuestra voz se ha alzado exigiendo libertad y justicia. Pero nuestra lucha no termina. Aunque más de 800 mujeres no están entre nosotras, considerando solamente al estado de México, es vital que toda la rabia que se manifestó el año pasado en todo el país, y en el mundo entero, se mantenga organizada, que respondamos juntas ante los embates nacionales e internacionales contra nuestros derechos ya conquistados y los que nos faltan conquistar. Porque otro mundo es posible y nuestro papel en la lucha es esencial. Las mujeres somos esenciales en la resistencia contra la reacción ultraconservadora que vive el mundo actual y contra sus efectos más perversos, como lo son los feminicidios. Los feminicidios, como la violencia más letal del patriarcado contra la mitad de la humanidad, deben ser frenados con la organización y la unión de mujeres y hombres que quieren un mundo de mujeres libres de toda violencia y opresión.

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