Partido Revolucionario de los Trabajadores
Sección mexicana de la IV Internacional

El asesinato de Marielle Franco: cuando la barbarie golpea y la humanidad late

March 20, 2018

 

La noticia del cobarde asesinato de Marielle Franco, política feminista, activista LGBT negra y contra la militarización de las favelas en Rio de Janeiro, militante del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) y concejala de su ciudad, el pasado 14 de marzo cayó como un duro golpe no solo a sus camaradas y amistades, sino para toda la izquierda latinoamericana. Sin conocerla, se supo que tomaron la vida de una de las nuestras. Una de aquellas imprescindibles que con la alegría intacta hacía frente a la barbarie que azota el continente: la violencia contra los pueblos, la militarización, el racismo, los feminicidios.

 

El contexto en el que se dio su ejecución marca claramente un móvil político: acallar voces, calmar pueblos; tratar de mandar un mensaje que diga que la lucha, la política y la militancia no es cosa de mujeres negras, inaceptable. Tan solo unos días antes del crimen, Marielle lanzaba una campaña contra la militarización de las favelas cariocas. Tan solo unos días antes miles de mujeres en todo el mundo levantaron su voz contra las violencias machistas y exigiendo “simplemente” vivir.

 

¿A qué nivel de barbarie nos han sumido el capital y sus gobiernos que hoy, tenemos que luchar por la vida? ¿Qué clase de barbarie es esta en la que continuar respirando dignamente se convierte en una victoria para millones de personas cada día? ¿Qué barbarie es esta en la que la fuerza y organización popular, antes que pensar en conquistar futuro, emplea sus energías en la búsqueda de justicia para la asesinada, para el desaparecido, para la torturada?

 

Las “guerras contra las drogas” no son ocurrencias de algún político profesional ansioso de puntos en la política de mercado. Son eufemismos para militarizar y hacer la guerra contra los pueblos, contra las mujeres, contra las clases populares, contra los barrios. Resulta imposible no ver los paralelismos, por ejemplo, entre la militarización brasileña, que se disparó alrededor de la llegada de los juegos olímpicos y el mundial, y la espiral de violencia en México. En ambos casos, la guerra va destruyendo el tejido social, criminalizando la pobreza, militarizando y controlando cada centímetro posible. En ambos casos, la resistencia se hace presente para defender la vida. Y, en ambos casos, la violencia capitalista consume a quienes les plantan cara.

 

Y sin embargo, el dolor por el crimen se transforma en rabia, la rabia en dignidad, la dignidad en lucha y ésta es la única garantía de poder alcanzar justicia y conquistar futuro. Qué mejor honor y memoria para Marielle que las miles de personas indignadas, con las mujeres y feministas al frente; hartas, e identificadas con ella, salieron a las calles de todo Brasil y del mundo a exigir justica. No porque Marielle fuera extraordinaria, que lo era, sino también porque era una persona común, que como cualquiera, puede ser alcanzada por la guerra capitalista. Justo por eso, en la rabia que se levanta exigiendo justicia para Marielle, se levanta el mismo grito por todas y todos a los que ellos quieren que olvidemos, o si acaso como solo una estadística más. Pero nuestras vidas importan, y las defendemos, tal como hizo Marielle.

 

Al arrebatarle la vida, la barbarie vuelve a golpearnos, y duele. Y al responder, como Marielle hizo en vida, cuando la guerra golpeaba a su gente; la humanidad  y la dignidad laten, se niegan a rendirse. La vida, por la que luchamos, se abre paso en medio de sus guerras y políticas de muerte. La justica, la memoria y el fin a la guerra queda entonces, en nuestras manos. Este, sin lugar a dudas es un crimen de Estado, un acto de violencia política y de género, y como tal deberá de ser combatido. Solidaridad y amor a las camaradas y los camaradas del PSOL.

 

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