Partido Revolucionario de los Trabajadores
Sección mexicana de la IV Internacional

Fiesta, lucha y alegría por el Aborto en Argentina, entrevista a DS y La Caldera

June 20, 2018

En la madrugada del 14 de junio la Cámara de Diputados en Argentina votó por mayoría simple (129 votos a favor, contra 125 y 1 abstención) un proyecto de ley que legaliza el aborto en el país hasta las 14 semanas de embarazo. Éste es el primer paso para la sustitución completa de la regulación de 1921, la cual fue aprobada antes de que las mujeres tuvieran derechos políticos reconocidos por el Estado.

 

 

Después de siete intentos y rechazos de propuestas de ley, y aunque aún tiene que ser aprobada por el Senado, ésto es lo más lejos que han llegado las argentinas en toda su historia por la legalización del aborto. La presión popular en las calles que llegó a su punto más álgido con la vigilia maratónica durante las 23 horas de discusión en el congreso forzó a las y los diputados, pese a lo cerrado de la votación, a dar por fin un gran paso en la conquista de derechos para las mujeres en Argentina.

 

Para América Latina, un continente que durante el último periodo ha vivido todo tipo de ofensivas reaccionarias y conservadoras, en lo social, político y económico; la victoria de las mujeres en Argentina representa una esperanza para poder no sólo resistir, sino conquistar lo que nos han negado.

 

A continuación entrevistamos a Gabriela Mitidieri, de Democracia Socialista y a Loreley Baumann, de la Organización Política La Caldera, -organizaciones anticapitalistas, feministas y antipatriarcales en Argentina- quienes nos compartieron sus impresiones del momento histórico, las perspectivas y los retos que hay  por delante.

 FOTOS: ANRED y Diseños a Pincel

 

1. ¿Cómo llegaron a la noche del 13 de junio? ¿Qué pasos dio el movimiento y el Estado para concluir en la votación de la ley por el aborto legal, seguro y gratuito?

 

Gabriela, Democracia Socialista (G): Hay que pensar que esta lucha tiene una historia muy larga en Argentina, desde la década del 70 distintas colectivas feministas estuvieron enarbolando la demanda. Con la vuelta a la democracia en el  84 muchas compañeras que volvieron del exilio, en donde tomaron contacto con distintas corrientes del feminismo, trajeron a su vuelta mucho de ese espíritu y se conformó en 1987 la comisión por el derecho al aborto, que es como el antecedente, la prehistoria de la campaña por el derecho al aborto que se conformó en el 2003.

 

Con lo cual llegamos a la noche del 13 de junio con una amplia y muy fuerte tradición de lucha dentro del movimiento feminista y un auge de luchas del movimiento de mujeres y el feminismo a nivel local y articulando a nivel internacional. También fue una presión que de alguna manera hizo que ese gesto, que desde del Estado llevó a habilitar el debate, fuera muy aprovechado por el movimiento feminista en Argentina.

 

Loreley, La Caldera (L): Primero un gusto poder compartir la gran experiencia que tuvimos el 13 de junio, y en especial poder compartirles cómo se fue construyendo este momento que nosotras leemos como histórico. El 13 de junio es un día importante porque se dio el comienzo, desde el debate por la legalización del aborto.

A la noche del 13 se llega porque la campaña por la legalización del aborto ha tenido una militancia que dentro de sus tácticas aparte de la difusión, la promoción y poder debatirlo en todos los lugares posibles, impulsó la parlamentaria: hacer el cabildeo necesario para encarar a legisladores de todas las bancadas e ir tratando de convencer, año a año, del por qué debía discutirse esta ley.

Después los espacios del movimiento para llegar acá tienen años, históricos. Los pasos previos de nuestro movimiento para llegar al 13 de junio yo les diría que empezaron a construirse a mediados de los 80, después de la dictadura militar que aconteció en el país del 76 al 82.


A mediados de los 80 empezaron a volver compañeras exiliadas, empezaron a salir de la clandestinidad las que quedaron acá y empezaron a poder organizar los circuitos feministas y lesbofeministas que con la democracia empezaron a pensar en cuáles serían los lineamientos de reparación histórica y democrática en torno a los derechos de las mujeres.

Y se dio por esa época, principalmente porque muchas que vinieron del exilio tuvieron su experiencia en Europa, muchas, con otras compañeras feministas que participaron activamente de lo que nosotras conocemos como la segunda ola feminista, que traía debates sobre la libertad sexual, el uso de anticonceptivos y el aborto, aparte de la crítica al trabajo doméstico como trabajo propiamente dicho y la consigna de “lo personal es político”.

Entre los años 80 y 90 hubo una primera gran fractura de estos círculos feministas, que todavía no eran movimiento, se dividieron entre una tendencia más institucionalista que entendió que no era el momento de pedir aborto y una tendencia que instó en que esto fuera parte de las reivindicaciones.


En este periodo, Argentina sacó la ley de divorcio, la ley de la patria potestad compartida, -la mujer no la tenía hasta ese entonces-  y a mediados de los 90 empiezan a debatirse la ley de salud sexual y reproductiva. La del aborto que era otra de las consignas importantes en este momento histórico, no aparece como una consigna posible de militar; por eso esa primera fractura o ruptura de estos círculos feministas.

Por eso tenemos ese origen, desde esos momentos ese debate ya era algo muy difícil de instalar en los medios de comunicación, en los mismos espacios políticos, en los espacios de mujeres. Era un momento muy difícil para poder imaginar siquiera lo que iba a pasar, lo que pasó hace unos días.

En los encuentros de mujeres se empezó la idea de construir la campaña por la legalización del aborto, cosa que se da hace 15 años y a partir de ahí sí, toda la fuerza fue construida y gestada a partir de esta gran consigna: que sí necesitamos la legalización del aborto.

En cuanto al papel del Estado, durante la última parte de la historia, se tiene como protagonistas al kirchnerismo en el gobierno y ahora al gobierno de la coalición cambiemos, con Macri a la cabeza. Hay dos momentos: el kirchnerismo que tuvo una política muy reivindicativa de los derechos humanos en general, de la gente trabajadora, pero no le dio lugar al debate del aborto siendo que ya habíamos presentado como campaña varias veces el proyecto de ley. Cristina se define en contra del aborto y no habilita el debate en el Parlamento. En esta ocasión, ya con Macri, se habilita el debate (aunque él se pronuncia en contra). Con el movimiento de mujeres creció muchísimo- después del primer Ni Una Menos, hace ya varios años, y con un crecimiento de los encuentros de mujeres-, el semillero del movimiento de mujeres.

 

 

 

2. En prácticamente toda Latinoamérica, el movimiento feminista siguió y se desveló con ustedes atentas a la sesión del congreso pero, afuera, en la calle, ¿cuál fue el ambiente durante toda la jornada y cuando finalmente se supieron los resultados de la votación?

 

G: El ambiente durante toda la jornada fue de fiesta, de lucha, de alegría. En la calle se daban manifestaciones súper interesantes, no sólo de organización y de autocuidado. Pensemos que toda la seguridad fue autorganizada por la campaña por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, con ayuda de todas las organizaciones que formamos parte de la ella. Y lo que resultaba interesante es que además de un escenario donde hubo distintas bandas y espectáculos a lo largo la noche, también en la otra esquina había una transmisión en vivo en una pantalla gigante de lo que estaba ocurriendo al interior del recinto. Con lo cual se daba una situación muy interesante de seguir con mucha atención cada uno de los debates, de conocerle las caras a los diputados y diputadas a favor y también de los que estaban en contra del proyecto.

 

L: La jornada del 13 fue larga. Varias compañeras que apenas nos despertamos el miércoles con muchos nervios, una cosa en el estómago, ganas de encontrarnos, de dejar de hacer lo que estábamos haciendo: algunas trabajando otras estudiando. Las que pudieron pedirse día, horas, lo hicieron. Fueron muchas las ganas de estar ahí, ya latiéndonos y palpitándonos que iba a ser una jornada histórica más allá del resultado que esperábamos que se diese.

La gran mayoría no teníamos muchas certezas de cómo iba a terminar, sabíamos que estaba muy justo. Las compañeras de la campaña por la legalización del aborto estaban más seguras de que sí saliera.

El 13, yo llegué con mi grupo de compañeras a la plaza del congreso a las 3 de la tarde y ya sabiendo que iba a ser un día muy frío llevamos frazadas, mochila con aislantes y bueno, medias de lana, dobles medias, dobles camisetas, dobles remeras, gorros.


La organización en general pasó. Organizaciones y agrupaciones políticas llevaron cosas suyas para cocinar ahí en la calle. Llevaron carpas para poder no solamente estar y descansar un poco sino para poder tener talleres, debates, escuchar cómo iban las votaciones. Hubo cuatro o cinco carpas grandes que pudieron nuclear la información que se iba generando en la cámara de diputados.

Así que fue una jornada intensa, con mucho intercambio, con muchos encuentros. Muchas nos hemos encontrado con compañeras con quienes nos vemos, a veces solamente en los encuentros nacionales. Ese abrazo, con nervios, no importaba qué tendencia política, sabíamos que todas estábamos esperando que esto saliera, así que fue una jornada muy intensa, muy amorosa también en términos de cuidados, y autocuidados colectivos. Principalmente fue de mucha intensidad y de mucho intercambio.


 

 

3. Varias notas hacen referencia a que la mayoría de Grupos parlamentarios votaron divididos, incluso los oficialistas y tradicionalistas, ¿Cómo explican este fenómeno?

 

G: El fenómeno de que los distintos bloques parlamentarios (salvo en el caso del Bloque de Izquierda) no pudieran ponerse de acuerdo resulta muy interesante, porque es de alguna manera sintomático de lo irruptivo que resulta el feminismo y la agenda de demandas feministas a nivel local dentro de los distintos espacios políticos. Cómo está interpelando y cómo está abriendo tensiones en espacios políticos que hasta hace muy poco no estaban recogiendo con interés la agenda de demandas feministas. Es muy interesante y realmente genera expectativa para ver cómo va a continuar desarrollándose este fenómeno.

 

L: Cuando pensamos por qué los bloques parlamentarios votan divididos, hacemos una primer gran lectura, que es que la situación de las mujeres, de lesbianas y personas trans, es más de la mitad de la población de nuestro país, y no es algo que se debata como parte de los programas de los partidos políticos.

No somos importantes, no somos el centro de sus debates políticos, por lo tanto, este tipo de problemas de salud y problemas sociales y económicos también, que es lo que tiene que ver alrededor de una situación de aborto, queda históricamente librada a la opinión individual, personal, íntima de cada uno de los legisladores. Por eso, entendemos que la fragmentación de cada uno de los bloques tenía que ver con que muchos dejaron libre en los debates la opinión personal.

Sin embargo, durante la exposición de las posturas, se presentó también una exigencia del piso político que se venía dando en torno al debate sobre el  aborto en cada uno de los partidos políticos tradicionales y hegemónicos de nuestro país. Los bloques buscaron mostrarse lo más coherentes, aún en sus diferencias, o incluso buscar la forma de votar en bloque, pero entendemos también que la coyuntura de crisis en nuestro país hace que cualquier exposición política de los partidos hoy buscan oírse firme.

El único bloque que votó de forma unánime, que tiene eso en su programa y que lo ha presentado en sus debates previos a las elecciones, fue el bloque de izquierda, la izquierda trotskista que tiene su Frente de Izquierda, ahí está los representantes de Izquierda Socialista, el PTS y el PO.

 

 

 

4. Para México, donde el movimiento de mujeres no es tan masivo como en Argentina, la imagen de miles de mujeres a las puertas del Congreso es estremecedora. ¿Cómo caracterizarían al movimiento feminista actualmente? Su composición, debates, formas de articulación, de construcción de acuerdos y manejo de diferencias.

 

G: Bueno el movimiento feminista en Argentina se hace eco de una tradición de lucha y agitación política que excede por un lado, al movimiento de mujeres y al movimiento feminista y al colectivo LGTB. Digamos que tenemos una tradición histórica, sobre todo en las grandes ciudades, de estar siempre movilizándonos, en especial durante los últimos años, en donde el avances de la derecha se hicieron cada vez más intenso, donde el ajuste y las reformas neoliberales le pegaban fuerte al pueblo trabajador. Entonces, por un lado hay una vertiente de este fenómeno que se explica por ese lado, pero por el otro también hay una muy intensa situación de agitación feminista. Muchas mujeres lesbianas, trans, travestis, compañeras del colectivo LGTB, se encuentran sumamente movilizadas. Y es más que interesante ver lo que está ocurriendo al nivel de la juventud. Hay compañeras muy muy jóvenes sumándose a la tradición histórica del feminismo dentro de Argentina, que tiene muchos años.

 

L: Para empezar, nosotras como organización entendemos que podemos hacer una distinción en Argentina de lo que es el movimiento de mujeres y el movimiento feminista. Entendemos al movimiento feminista como los espacios organizados, ya sea en partidos o en espacios de mujeres o de disidencia sexual, gente en pequeñas agrupaciones, es decir, que entendemos al movimiento feminista como las militantes que activamos conscientemente y nos damos tareas con una perspectiva feminista como parte de nuestra tarea cotidiana. Ese sería para nosotras como la composición, o las formas comunes que tenemos los diferentes espacios feministas dentro del movimiento de mujeres.

En este movimiento feminista obviamente hablamos de muchos feminismos. Hablamos de feminismos más ligados al trabajo territorial; feminismo ligado más a la disputa académica; feminismos que buscan la intervención desde el sentido común o en términos de comunicación y medios de comunicación; feminismo de acción directa; feminismo piquetero, las mujeres trans y lesbianas que cortan las rutas; las desocupadas. Digamos, hay un montón de tendencias políticas que hablan de diferentes feminismos. Feminismos que están más ligados a lo institucional, otros más ligados a lo anticapitalista, pero bueno, entre todas las que militamos activa y conscientemente el feminismo, somos parte de ese movimiento feminista.

Por su parte, el movimiento de mujeres, lo vemos como el enorme movimiento que hay acá en Argentina y hay muchas que quizás participan de los encuentros de mujeres, de los encuentros nacionales de mujeres, participan de las marchas, pero que en su cotidianeidad quizás no debaten, no discuten, quizás no se definen como feministas, pero son personas sumamente comprometidas con la causa.

La articulación política es muy variada. Además del movimiento feminista de grupos militantes existen, antes de las confluencias de las asambleas por el Ni una menos, formas de organización locales: por ciudad, por región, de  ciudades más pequeñas, pero muy local. Las multisectoriales de género, que son una especie de confluencia de las organizaciones y partidos políticos de izquierda y de nueva izquierda principalmente. Para las fechas del calendario feminista nos juntamos, debatimos o hacemos un escrache o salimos a marchar si es necesario, se publican cosas en común, es una forma de articulación, con las definiciones comunes mínimas.

Ni una menos, a nuestro entender, está hegemonizado, lo direcciona un sector del feminismo más progresista de centro-izquierda, de un corte más heterosexual, más ligado a lo mediático y también con una táctica más reivindicativa, más enunciativa. Eso entendemos que es la dirección más fuerte del Ni una menos, por lo menos en las ciudades más importantes.

Es muy importante también aclarar que las asambleas de Ni una menos que surgen a partir de la propuesta de ciudad de Buenos Aires se replicaron en muchas ciudades pequeñas del país, pueblitos donde tienen su pequeña asamblea, quince, diez mujeres que se juntaron y sacan su bandera de Ni una menos aportando a la lucha, que eso es algo más de autoorganización, es mucho más horizontal y asambleario.

 

 

 

5. ¿Qué papel han tenido los encuentros nacionales de mujeres que anualmente celebran  y la convocatoria del Paro Internacional de Mujeres para explicar este momento?

 

G: Es importante recordar también lo que implican los Encuentros Nacionales de Mujeres que vienen teniendo lugar en nuestro país desde 1986, y que van itinerando por todo el país una vez al año. Y en donde cada nuevo encuentro resulta una escuela de militancia feminista para las compañeras que vamos ahí. Y es también un termómetro de por dónde van los debates del movimiento feminista cada año. Y hay que sumarle a esto el fenómeno intenso que viene dándose desde el primer Ni una menos, y en los distintos paros de mujeres que se dieron este año y el año pasado durante los 8 de marzo. Con lo cual estamos en un momento más que interesante para ser parte del movimiento feminista porque las demandas vienen entrecruzándose mucho con demandas que no solo atañen al colectivo de mujeres, al movimiento feminista, o al colectivo de la disidencia sexual, sino que se hacen eco también de un momento de mucho ajuste, de mucha represión y de una gran avanzada de la derecha a nivel local.

 

L: No hay que perder de vista, que nosotras llegamos al 13 de junio, así como decimos que llegamos al 8 de marzo al Paro Internacional de Mujeres, con una historia de 33 años de encuentros nacionales de mujeres.

Esto para nosotras es muy importante porque es la forma de poder explicar cómo en una vez por año durante tres días nos damos la tarea de debatir, históricamente, entre  30 y 60 temas de forma colectiva, de forma horizontal. Donde publicamos las conclusiones que sacamos y eso ha hecho crecer en consciencia. Al ser rotativos (los encuentros se hacen una vez al año en las diferentes provincias del país) esto ha hecho que la perspectiva feminista, la perspectiva social de los derechos de las mujeres, se vaya instalando en distintos lugares, incluso los muy remotos. No sólo en los zonas urbanas, capitales importantes, estamos hablando de Córdova, Buenos Aires, Rosario, La Plata…no!, lugares donde es muy difícil construir desde el feminismo.

 

Lugares muy relacionados con lo rural, muy relacionados con el feudalismo, que existen todavía en algunas provincias, lugares donde existen las mega minerías, digamos, lugares muy remotos donde quizás lo mediático está muy filtrado por los gobiernos, entonces es muy importante tener una noción de que estos encuentros han constituido y han conformado este espíritu horizontal y de múltiples tendencias para poder llegar a lo que hoy llamamos el 13 de junio.

 

 

 

6. Se habla de un diálogo o correspondencia intergeneracional entre los movimientos de mujeres, particularmente entre las abuelas de la plaza de mayo y la nueva generación de mujeres jóvenes. ¿cómo ha sido la articulación del movimiento en relación a las generaciones anteriores? ¿cómo dialogan los pañuelos blancos y verdes?

 

G: Efectivamente también está teniendo lugar un intercambio, un diálogo fluído intergeneracional, en donde nos sabemos también herederas de la lucha histórica de las madres y de las abuelas de plaza de mayo. Con lo que digamos, hay una tradición también que recorre estas generaciones, donde somos parte de una genealogía de compañeras que supieron tomar la esfera pública para demandar por aquellas consignas y por aquellas situaciones que requerían una respuesta de parte del Estado y que interpelaban al conjunto de la sociedad. Además tenemos madres de plaza de mayo históricas como Nora Cortiñas, que si bien están muy presentes en las luchas, también es frecuente verlas en cada movilización feminista.

 

L: Lo intergeneracional dentro del movimiento de mujeres y del movimiento feminista, es un punto crucial. Muchas de las que empezamos a militar hace diez, quince años, nos hemos encontrado con estas feministas, muchas de las que han venido del exilio, las que salían de la clandestinidad y algunos espacios nos tomamos la tarea de escuchar y preguntar, tratar de rescatar, haciendo historia, cuáles fueron las experiencias previas de organización, cuáles fueron sus reivindicaciones, tanto en el 80 como en el 70 acá en Argentina, tratando de buscar no tener que empezar de nuevo.

Obviamente hay resistencia siempre, tanto en las generaciones jóvenes, como en las generaciones más viejas. A veces hay debates que son muy difíciles de llevar, les cuento un ejemplo que para mí es muy claro: hace diez años era un gran debate la participación en los encuentros nacionales de mujeres, de las mujeres trans. Para algunas militantes era inexplicable, o era inentendible que mujeres que no tuvieran el origen biológico pudieran comprender, y poder participar de lo que era un encuentro de mujeres.


Había un gran arraigo de un biologicismo en esos argumentos, que estas nuevas camadas de mujeres trans, de mujeres travestis y de compañeras lesbianas y mujeres jóvenes queríamos revisar, que fue durante un par de años bastante fuerte, y para las mujeres trans tuvieron muchos años más todavía, hasta que pudimos hacer que esto ya hoy no sea ni discutible. Pero bueno, es parte de lo intergeneracional, tiene también que ver con los debates y su renovación.

La relación entre abuelas de plaza de mayo y la nueva generación de mujeres jóvenes tiene una gran historia en nuestro país. Las abuelas son un emblema de lucha, un emblema de hacer política desde abajo, de tenacidad. Y eso para las jóvenes, para las mujeres, y el resto de la juventud en general, eso siempre es un faro, una especie de norte.

También alrededor y más allá de la agrupación de las abuelas y de madres se han conformado espacios de articulación política muy importantes en nuestro país. Existe el encuentro de memoria, verdad y justicia, que es un espacio de articulación política que va desde la izquierda, desde el anarquismo hasta espacios de centro-izquierda. Hoy participan algunos espacios de lo que fue el kirchnerismo. Es un espacio que tiene la misma historia que la democracia, treinta, casi treinta y cinco años de existencia que han sido parte de la formación de la militancia y del activismo en cuanto a derechos humanos.

 

Creo que la generación de mujeres jóvenes, muchas fuimos pasamos en algún momento por la militancia de derechos humanos y hemos concebido primero la política como forma de resistencia, y hemos entendido también la articulación política y la construcción de frentes únicos para poder avanzar de forma consensuada, en el mejor de los casos, votada; o tratar de construir lazos y vínculos políticos a largo plazo más allá de las cuestiones coyunturales. Eso es el aprendizaje que tenemos en esta clase de encuentros políticos como el de memoria, verdad y justicia.

Una de las cosas más interesantes que nos ha mostrado la relación entre las abuelas y las mujeres feministas, jóvenes feministas de este nuevo tiempo, es un intercambio, una devolución. Un intercambio que hizo que muchas de las abuelas repensaran su lugar de madres, su lugar de mujeres y hayan aceptado el feminismo como otra arma más en su lucha y eso es muy conmovedor, la verdad. Creo que las abuelas han visto en el movimiento de mujeres esa fortaleza que compartimos básicamente y han podido tomarla como parte de su bandera.

 

 

 

7. Al menos desde fuera no se alcanza a ver alguna especie de “caudillismo” (personal o político) alrededor del movimiento de mujeres. No se percibe, como sucede con muchas otras luchas en el continente, una vocería única o líder público ¿Es así? y de serlo ¿Podríamos entonces pensar que, una política feminista, no sólo en demandas, sino formas de organización, debate, es también más democrática, incluyente y radical?

 

G: En términos de la organización del movimiento de mujeres, realmente se están dando muchas instancias de debate horizontal, de articulación y coordinación que se teje en asambleas muy masivas. Creo que hay que darle un lugar al rol que están teniendo las organizaciones tanto feministas como de izquierda en este tipo de coordinaciones amplias. Y también es interesante reconocer la flexibilidad que han tenido que tener muchas de estas organizaciones acostumbradas a otro tipo de dinámica para adaptarse a las necesidades de este nuevo movimiento y a las especificidades que plantea un  ingreso muy masivo de compañeras jóvenes.

 

L: Es algo que nos venimos preguntando muchos espacios políticos, especialmente desde la “nueva izquierda”, sobre cómo generamos referencias políticas. Aparentemente no podemos decir que existan grandes referencias en el movimiento de mujeres o en el movimiento feminista. Si tenemos referencias, algunas quizás con algunas tendencias más patriarcales a la autorreferencia, a la autoproclamación, al no compartir la propia síntesis del proceso con las nuevas generaciones.

 

Esta cosa la tienen referentes políticos de cualquier tendencia, más tradicionales. Existen compañeras que lamentablemente todavía no han podido todavía reconstruir o repensar desde el feminismo sus propias prácticas. Si tenemos compañeras y un emblema del trabajo honesto, generoso, amoroso y, al mismo tiempo como referente muy inteligente de nuestro movimiento es Lohana Berkins que es una de las referencias no solo para el movimiento feminista en general, sino para todo el movimiento trans en nuestro país, es una de las primeras que ha empezado a pelear el ingreso y la participación en los encuentros nacionales de mujeres. La primera que ha puesto en cuestión de manera muy rica el debate de trabajo sexual, prostitución. Es una militante que ha podido tener la sensibilidad de poder hablar con términos llanos y comunes para que lo que se construye desde el feminismo sea claro, sea alcanzable para todas las personas.

 

Ella es una de nuestras referencias que lamentablemente no la tenemos ya con nosotras, falleció muy joven pero sigue estando en nuestras banderas. Finalmente no podemos decir que haya una vocería única. Sí, cada organización y tendencia política tiene su referente, pero hoy día, por suerte, nadie se ha constituido como la voz importante pública.

 

Que tengamos o no una líder o referencia importante no quiere decir que nos libremos de prácticas patriarcales en la construcción del poder popular y del poder feminista. Creo que esta pregunta atiende a una especie de ética que deviene de lo que una proclama y reivindica y la forma en que construimos el poder, la organización y la autonomía.

 

Yo creo que en este punto sí son muy fuertes las formas más democráticas, más radicales, y que son más extensivas. Se hace claramente mucho más poderoso para todas poder sentirnos incluidas más que excluidas justamente por las formas de construcción más horizontal, más de atender a la opinión, aunque sea una de las “recién llegadas”, por decirlo de algún modo. Es: bueno, vos qué pensás de esto, a vos qué te pasa con todo lo que estás encontrando y descubriendo, qué importante es esto que a vos te pasa para el resto del colectivo de la organización. Creo que esa forma de pensar desde el feminismo hace que sea mucho más inclusivo, y por lo tanto más democrático, las voces se va a intentar que sean tratadas de la misma forma aunque sí haya más compañeras con más formación y que puedan tener alguna claridad, o que puedan hacer síntesis de algunos procesos y que nos puedan ayudar a avanzar con un poco de más rapidez o más firmeza. Pero creo que una cosa no quita la otra, tenemos un movimiento bastante extenso, muy inclusivo, pero a la vez, las prácticas patriarcales las seguimos teniendo.

 


 

8. Falta que la legalización del aborto sea también aprobada en el Senado ¿Qué se espera de las deliberaciones y resoluciones ahí? ¿Cuál será el papel del movimiento en este nuevo momento?

 

G: Seguimos con mucha atención los días por venir, las semanas por venir. De ahora hasta que sea tratado en el Senado esta demanda. El Senado se caracteriza por tener un componente conservador fuerte, con lo cual vamos a tener que redoblar la lucha y la organización dentro y fuera del Congreso, en los distintos lugares en los que activamos, en los centros de estudio, los trabajos, las casas, en la calle para que el tratamiento en el Senado sea favorable.

 

L: Podemos decir que hay muchas tensiones hoy día. La iglesia ha reaccionado con mucha fuerza, no solamente en las cámaras o con diputados, sino en las calles. Muchas compañeras fueron agredidas después del 13 de junio cuando se encontraban con gente que las veía con los pañuelos verdes atados a la mochila, hemos recibido embates en estos días. Además de eso, también hay muchos debates dentro de los bloques políticos de la oposición y dentro del oficialismo para ver quién, cómo y cuánto se puede capitalizar de esto. Creo que eso va a hacer que pueda negociarse la aprobación en el Senado. Lamentablemente ahí tenemos mucha menos injerencia, salvo las compañeras que son de esos partidos, pero los movimientos sí estamos mucho más alejados. Lo que sí podemos hacer es seguir estando en las calles. El papel del movimiento feminista y de mujeres en el país es seguir estando en las calles porque es así como conseguimos las cosas. Haber sido un millón de personas en frente del Congreso y haber marchado muchísimas más en los pañuelazos anteriores, en los días previos y en todas las jornadas que veníamos haciendo hace dos meses hizo que muchos diputados vean que sí somos esto, pensamos esto y somos un montón pensándolo. Y así es la forma como hemos ido consiguiendo las cosas.

 

 

 

9. ¿Qué impactos ven de esta resolución en el escenario político general?

 

G: Esto repercute en el escenario político general porque da cuenta de un nivel muy alto de organización y politización en un momento, como decía, de endurecimiento y recrudecimiento del embate neoliberal del oficialismo. No es casual que el movimiento feminista esté tan a la cabeza de estas resistencias, pues justamente las mujeres y sujetos feminizados son quienes dentro del capitalismo vienen sintiendo con más crudeza el ataque de la derecha y el aparato represivo neoliberal de este gobierno.

 

L: En el escenario político general, creemos que no hay mucho impacto. Lamentablemente estamos en un momento de crisis económica muy importante. Por dar un ejemplo, el dólar subió 2 pesos, casi a 3.5 pesos, lo que implicó una subida espectacular. La mayor subida del dólar frente a nuestro peso, por lo tanto eso es una gran noticia. Otra es un cambio en el gabinete de Macri en el gobierno nacional, sin mencionar que el mundial de fútbol ocupa un gran pedazo de la cuestión mediática, y por lo tanto de las repercusiones en el escenario político general. Por eso creemos que en el escenario político general no se tenga un gran impacto, por lo menos ahora que todavía no se aprobó como ley.

 

 

 

10. ¿Cómo queda el macrismo después de la resolución?

 

G: Para el macrismo esto resulta un escenario no exento de tensiones y contradicciones. Su propio bloque votó dividido y se evidencian distintas tendencias al interior del oficialismo que están siendo interpeladas por el debate en relación al aborto, pero también del conjunto de demandas del movimiento de mujeres y feminista en general. Con lo cual es necesario ver cómo se desarrolla el proceso. Más que nada porque la demanda por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, no es tan sólo una demanda que tiene que ver con los derechos de las personas con capacidad de gestar para decidir sobre sus propios cuerpos, sino que también tiene que ver con una demanda al Estado para que garantice derechos a la salud, a la educación sexual integral y a la descriminalización de una práctica histórica de las compañeras que no desean ser madres. Con lo cual un gobierno de derechas difícilmente puede capitalizar esta victoria si no responde con medidas que estén a la altura de las demandas.

 

L: Para su propia base queda bien parado, en la medida en que es Macri el que abre el debate, el que habilita que esto se discuta en el Congreso Nacional. Creo que ese punto, simplemente por haber abierto esa posibilidad ya queda bien parado, eso por un lado. Por el otro, frente a la base crítica del kirchnerismo, también queda muy bien porque Cristina es la que encajonó los proyectos de ley en el momento en que se pudieron haber debatido en el 2012, y no le dio lugar en el momento en que estuvimos más cerca. Bueno, ahora ya no importa, pero estuvimos muy cerca de que se diera el debate y es Cristina la que le da de baja. Entonces queda muy bien frente a la antikirchnerista, por decirlo de algún modo.

 

 

 

11. ¿Qué ha significado el ascenso de esta ola feminista para la izquierda anticapitalista en general y para sus organizaciones en particular?

 

G: El ascenso de esta ola feminista es una muy buena noticia para la izquierda anticapitalista en general, pero sobretodo para aquella izquierda que consigue dejarse interpelar por el feminismo. Tanto en términos de cómo se posiciona hacia afuera, para protagonizar, para acompañar a sus compañeras en estas luchas. Como también en términos de cómo redobla sus esfuerzos para despatriarcalizar sus propias organizaciones y efectivamente estar a tono con el momento histórico que estamos atravesando.

 

L: Acá actualmente ya se está hablando de la cuarta ola; en el caso particular del aborto como la marea verde y bueno, un montón de formas en las que podemos, o intentamos decir “primavera feminista”, le estamos todavía tratando de poner un nombre que nos convenza.

Pero bueno, lo que ha significado esta ola para la izquierda anticapitalista es una consolidación de la militancia feminista que venimos teniendo desde hace años, tanto la militancia de la izquierda más tradicional como los de la nueva izquierda. Y las agrupaciones libertarias son todas feministas, o la gran mayoría que tienen espacios de mujeres, o espacios de disidencia sexual que están militando desde el anticapitalismo antipatriarcal.

Entonces el ascenso de la ola feminista para esta izquierda anticapitalista fue la consolidación, la materialización de una lucha que venimos sosteniendo hace muchos años. También ha sido la oportunidad para profundizar cada uno de los ejes con los que trabajamos y para las organizaciones en particular primero fue una gran demanda, muchas jóvenes que empezaron a debatir fueron teniendo la necesidad de tener espacios para compartir, de contención frente a todo lo que sea venía moviendo.


Muchas gente con preguntas sobre su vida pasada, sobre sus historias, sobre sus parejas, sobre otras experiencias militantes en espacios bastante más machistas, preguntas, preguntas que empezaban a surgir, miedos también, bastantes incertidumbres que los espacios de izquierda anticapitalista empezamos a recibir  como demanda política.

Era algo que nosotras no veníamos haciendo con tanta intensidad y nos ha resultado un desafío importante y sigue siendo un desafío poder contener a todas estas nuevas camadas de chicas y chiques que quieren transformar todo, que quieren dar vuelta a todo, es muy hermosa, la verdad, la gente que va llegando.

En términos más teórico-políticos también nos ha significado tener que, no sólo profundizar, sino empezar a escribir. Es algo que nos cuesta mucho, o que nos ha costado históricamente, poder registrar nuestros procesos, nuestras ideas, la síntesis de estos procesos y de estas ideas, poder plasmar los talleres, nuestras formas de encuentro, las preguntas, las dudas, nos ha, no está implicando, una reescritura y una escritura de lo que viene pasando.

Por otro lado, todo este movimiento también deviene en que haya compañeras que se ocupen de esto, no siempre son los varones los que tienen que hacer análisis de coyuntura, no son los varones los únicos que pueden escribir, los que se tienen que dar el tiempo para eso. Con esto también ha habido muchas tensiones en el interior de estas organizaciones porque son, somos, muy conscientes también de que hay una feminización de la resistencia, pero también lo hubo de las tareas militantes, por lo tanto había tareas que las resolvíamos las mujeres y lesbianas y otras que las tomaban los varones -las tareas de orden público, de exposición o de referencia la tienen más los varones-, y que a partir de este crecimiento son espacios que estamos empezando a tomar nosotras, que estamos aprendiendo a usarlos, y que también nos requiere un proceso colectivo, teórico-político de construcción de vínculos, de referencia y de poder popular y poder feminista.


Esto es algo que también nos viene con la ola feminista. Nos está exigiendo mucha responsabilidad y compromiso poder darle palabra y poder darle un poco de claridad a nuestros mismos pensamientos, que a veces son bastante confusos, y a nuestras experiencias colectivas, creo que eso está siendo muy desafiante, muy lindo, muy lindo la verdad, pero también muy duro, porque nos vamos dando cuenta de muchas cosas que nos duelen.

 

 

 

12. ¿Y para el kirchnerismo?

 

G: El kirchnerismo está atravesando sus propias tensiones internas en relación a esta demanda. Existen compañeras dentro de esa corriente política que tomaron la tarea de llevar el feminismo al interior de sus organizaciones y existen muchos compañeros y compañeras que se resisten profundamente a que la agenda feminista entre en sus consignas. Así que no hay nada cerrado en cuanto a cómo va a seguir evolucionando este proceso.

 

L: El ascenso de este gran movimiento de mujeres, ha sido una gran contradicción para el kirchnerismo. Primero porque durante los 12 años en que estuvieron en el gobierno no fueron capaces de escuchar estas voces; porque si bien en los últimos cinco años hay una ola bastante más grande y hay un crecimiento importante del movimiento, durante muchísimos años esto se viene constituyendo como tal y son muchas, desde hace mucho tiempo.


Y creo que el kirchnerismo no lo vio y perdió la posibilidad, no solamente de cuando fue gobierno, de haber sacado algunas leyes que nos pudieron haber facilitado las cosas, sino que más allá de las leyes, poder haber legitimado una militancia que se viene conformando y que viene creciendo hace mucho tiempo.

Yo creo que si fuera kirchnerista pensaría que tendría que hacer una autocrítica bastante fuerte en torno a este movimiento. Creo que si fuera kirchnerista me pondría a pensar también: bueno ¿quiénes son mis referentes políticos? ¿Qué dicen a partir de esto? ¿Qué le ocurrió el 13 de junio a mis representantes de bloque?

Nosotras entendemos, como organización, que no es que el kirchnerismo no vio al movimiento de mujeres, que no se dio cuenta o que no pudo, sino que no está en su estrategia política. No están en su programa estas banderas, no pertenecen a su forma de pensar, de construir. Es un organización muy verticalista, muy autorreferencial, de trabajo territorial con punteros políticos que no se está revisando desde esta perspectiva. Entonces, creo que al no ser parte de su programa es muy difícil que en el inmediato tiempo pueda dar una respuesta clara de qué decir frente a todo esto, así que yo creo que queda en bastante contradicción y quizás en los nombres de algunas compañeras kirchneristas que sí ven al feminismo como opción pero que no necesariamente implica eso una una política propiamente kirchnerista o de espacios que están a su alrededor.

 

Dentro de las contradicciones que tiene esta tendencia, una de las más grandes tiene que ver con la relación con la iglesia. Muchas representantes en espacios políticos ligados a la tendencia kirchnerista están vinculadas directamente con el Papa Francisco, y se han pronunciado en contra del aborto. Es difícil pensar cómo van a responder, cómo van a procesar a este tipo de contradicciones, estas grandes distancias que hay entre algunas compañeras de base que sí la ven y otros referentes o direcciones de espacios que están ligados y son muy cercanos a la iglesia. Me parece que ese es un punto que es clave para poder analizar y caracterizar al kirchnersimo en este momento.

 

 

 

13. ¿Tienen algún mensaje para las mujeres que luchan en México y el resto de Latinoamérica?

 

G: Por supuesto que esto no es sólo una buena noticia para el movimiento feminista en Argentina, sino que sienta un precedente súper importante para toda la región. Seguimos los pasos de la legalización que tuvo lugar en Uruguay, seguimos los pasos del proceso que llevaron adelante las compañeras en el D.F. en México y hacemos causa común con todas aquellas compañeras que hoy están luchando para combatir la penalización de la interrupción del embarazo en los distintos países que componen el continente. Así que desde aquí va un gran abrazo feminista y anticapitalista para que redoblemos la lucha, para que podamos articular las experiencias y de manera coordinada seguir avanzando por nuestros derechos, así que un abrazo grande desde Democracia Socialista.

 

L: Compañeras de México, primero las abrazamos, les devolvemos los afectos que nos enviaron, los abrazos, los saludos escritos por mensaje, y la verdad que para nosotras fue muy importante tener ese apoyo.
 

Sabemos que el movimiento de mujeres y el movimiento feminista no es de un país, trasciende las fronteras, porque somos un montón y estamos en todos lados compas, nos tenemos que seguir encontrando entre nosotras, eso es lo más importante, porque cuando estamos unas con otras, somos creativas, somos fuertes.

Acá tenemos una consigna, que siempre ponemos en carteles y banderas, en la que decimos: contentas somos poderosas, y sí, desde la alegría de encontrarnos, desde la alegría de reconocernos, una, una misma y una con las otras y nosotras con otras, es la forma de hacernos poderosas y creemos que esto nos trasciende. Nos trasciende no solamente por las fronteras, sino nos trasciende en el tiempo. Nosotras somos, a partir de lo que nuestras compañeras anteriores pudieron sembrar y las anteriores pudieron empezar a abrir y así. Es una historia de mujeres que fueron pasándose conocimientos, resistencias, formas de amar.

Yo creo que esto está recién empezando, y nosotras somos las que vamos a abrir este nuevo camino y creo que estamos cada vez estamos más cerca. Así que les mando un abrazo enorme a todas, a todas las compañeras de Latinoamérica, que en realidad somos todas nosotras ¿no?, Latinoamérica somos todas juntas, así que bueno, les mando un abrazo enorme y acá estamos.

 

¡Arriba las que luchan, vamos!

 

 

 

 

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