Partido Revolucionario de los Trabajadores
Sección mexicana de la IV Internacional

Paisaje después de la batalla electoral

Hay batallas que se libran en medio de la guerra, se ganan o pierden, pero el resultado final sólo será producto de la correlación de fuerzas y las estrategias que se hayan utilizado, su implementación práctica y los objetivos trazados en los programas. Así en la historia de nuestros días en México después del primero de julio que transcurre mientras escribo éstas apresuradas líneas. Las elecciones arrojarán resultados de una votación que prefigura una reconfiguración del régimen político, ya que mientras unas fuerzas políticas crecen, otras se encuentran en declive y unas más al borde de la desaparición. Desde una organización sin registro legal desde 1988, el PRT, que existe por la voluntad de sus militantes, recordamos que las campañas con Rosario Ibarra en 1982 y 1988 sirvieron para que la perspectiva socialista, feminista, internacionalista y ecosocialista, sexodiversa, tuviera una expresión política de izquierda en nuestro país. Esa perspectiva anticapitalista estuvo ausente de la boletas en éstas elecciones ya que no se concretó la posibilidad de que en ellas apareciera el nombre de Marichuy que impulsamos desde la OPT y las redes de apoyo al Concejo Indígena de Gobierno. Mi voto fue por Rosario Ibarra, por Marichuy, contra el feminicidio, por la Alerta de Violencia de Género y por los 43 desaparecidos de Ayotzinapa. Por ninguno de los candidatos registrados, que no me representan a mí ni a  muchas otras personas.

 

Como lo expresamos las organizaciones del Pacto Morelos por la Soberanía: “Hay responsables políticos de éste desastre humanitario: son los gobiernos antidemocráticos y represivos que se han aliado para defender los intereses de la oligarquía dominante. Por estas razones sabemos que hay un malestar profundo y una indignación creciente entre toda la población que padece las consecuencias violentas de éstas políticas. Así lo hemos demostrado con las marchas y movilizaciones, asambleas y reuniones de nuestras organizaciones, donde la inconformidad es manifiesta. Todos los días hay protestas sociales a lo largo y ancho del país. Aun cuando se limita la sindicalización a un 10% de la clase trabajadora, crecen las formas de organización independiente y la resistencia a través de iniciativas de unidad y lucha, de las que formamos parte como la Asamblea Nacional Popular impulsada por los padres y madres de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, la Unión Nacional de Trabajadores y la Nueva Central de Trabajadores, entre otros procesos unitarios como es el propio Pacto Morelos por la Soberanía Alimentaria y Energética. Por todo ello es que defendemos el derecho a elegir al gobierno que represente al pueblo, ya que como lo establece el artículo 39 de la Constitución, la soberanía radica originalmente en el pueblo, quien tiene en todo momento el derecho de decidir el tipo de gobierno que considere conveniente. Un gobierno democrático, que sea el poder del pueblo, requiere de una participación activa, consciente y organizada. Por eso, decimos claramente que el derecho al voto ha sido una conquista democrática obtenida mediante las luchas del pueblo a través de revoluciones y la irrupción masiva en la toma de decisiones, como fue la revolución mexicana de 1910-19 por el sufragio efectivo y la no reelección, el derecho a votar por las mujeres en 1953 y el derecho al voto a partir de los 18 años para los jóvenes después del movimiento estudiantil popular de 1968 hace ya 50 años. Somos conscientes de que éste régimen es cada día más antidemocrático y que no ha respetado el voto mediante fraudes gigantescos como el fraude electoral de 1988 que llevó a Salinas al poder o el de 2000 que impuso a Calderón o el de 2006 que sentó a Peña Nieto en la silla presidencial. Este primero de julio nuestras organizaciones no permaneceremos al margen de lo que ocurrirá. No somos indiferentes ante lo que está en curso. No vamos a permanecer en la pasividad. Llamamos a toda la clase trabajadora a participar políticamente para impulsar la defensa de los derechos laborales, sociales, económicos, políticos y culturales y pase lo que pase el primero de julio, fortalecer nuestra organización independiente para defender nuestros derechos.”

 

En síntesis, nuestra posición tiene que ver con que lo determinante de la situación actual es la crisis del régimen político mexicano y no las elecciones. Las elecciones presidenciales son importantes como punto de concentración de todas las contradicciones y crisis del régimen político en decadencia y probablemente en fase terminal. Por eso para nosotros lo determinante es tomar posición frente a la crisis del régimen y no necesariamente definir una táctica electoral o una fórmula de votación. Una crisis que se ha arrastrado durante todo el sexenio de Peña y que se ha reflejado en sucesivas explosiones sociales rechazando la continuidad de este régimen. Esa respuesta social al curso neoliberal, a la violencia permanente y militarización en medio de una grave descomposición social, está ahora acompañada de una gran división burguesa, una división en el seno de las clases dominantes por los cambios que ocurren a nivel internacional, especialmente desde la llegada de Trump al gobierno de EU, pero también por la crisis de legitimidad del régimen mismo. La división burguesa se da cuenta de la falta de legitimidad de su sistema de partidos e instituciones político electorales. La crisis del régimen y sus contradicciones y descomposición en nuevas olas de violencia es lo que nos ha llevado a cuestionar si en una situación como ésta habría que contribuir, como nos proponen, a re legitimar a las instituciones político electorales y los partidos del sistema llamando a votar o apoyar candidaturas. Además de que ninguno de los partidos nos representa y decimos no nos representan no solamente a la izquierda socialista, sino tampoco a los movimientos sociales que durante este sexenio han luchado contra las reformas neoliberales, que han luchado contra la violencia, las ejecuciones extrajudiciales, la desaparición forzada, los feminicidios, contra la guerra al pueblo, el despojo a las comunidades indígenas y el racismo. Lo necesario es fortalecer un polo de lucha que políticamente tendría que ser un polo anticapitalista para que en cualquier escenario posterior al 1 de julio pueda continuar en forma independiente de cualquier partido institucional y de cualquier gobierno. La crisis del régimen se desnudará en cualquier caso. Si reconoce el triunfo de AMLO y su gobierno se abrirá una situación de gran inestabilidad política pues insistirán en impedir su instalación. Pero la crisis será peor si no reconocen la mayoría de votos a favor de AMLO y nuevamente imponen el fraude. Para nosotros no hay duda. En 1988 sostuvimos hasta el final la candidatura de nuestra compañera Rosario Ibarra frente a la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas recién salido del PRI. Al realizarse el fraude de Salinas contra Cárdenas, tanto Rosario Ibarra como el PRT nos unimos a la lucha contra el fraude y en defensa de la voluntad popular. A diferencia de los paleros que habían hecho campaña con Cárdenas y que después de las elecciones, Salinas los compró, los recuperó, el PRT se mantuvo en la lucha contra el fraude pese a las todas amenazas cumplidas desde la cancelación del registro electoral hasta la desaparición del compañero José Ramón García Gómez dirigente del PRT en Morelos en la lucha contra el fraude. No tenemos duda en defender junto con el pueblo su voto frente a los intentos fraudulentos del poder. Que no quepa duda alguna.

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload