Partido Revolucionario de los Trabajadores
Sección mexicana de la IV Internacional

¡Fuera Porros de la UNAM!

September 24, 2018

 

 

A casi cuatro semanas de la agresión brutal que los Porros de la UNAM infringieron contra los jóvenes estudiantes (3 de septiembre del corriente)  por el hecho de atreverse a denunciar en la explanada de la Rectoría de Ciudad Universitaria, las actitudes arbitrarias y autoritarias que la directora del plantel del CCH Azcapotzalco, Guadalupe Márquez Cárdenas, llevaba a cabo en la unidad, al vulnerar el ejercicio de libertad de expresión plasmado en los muros del recinto que los estudiantes habían creado, además por la falta de profesores, el cobro de cuotas “inflado” de 25 centavos a 100 pesos, éstos y otros atropellos se convirtieron en motivo de inconformidad que aglutinaron la movilización estudiantil.

 

Sin duda alguna, la respuesta a estas demandas planteadas por los estudiantes no eran descabelladas sino justas y posibles de ser resueltas por las autoridades correspondientes, que en cambio decidieron en su momento, no sólo cancelar la interlocución, sino que además se dio la orden de reprimir la protesta de los estudiantes con las viejas tácticas, que las autoridades tienen a la mano, los grupos de choque.

 

El saldo de la agresión que los Porros de la UNAM perpetraron contra los estudiantes, fue desmedido a tal punto que casi les cuesta la vida a tres estudiantes y un número importante de éstos sufrió golpes y diversas condiciones traumáticas con secuelas significativas, cuyo propósito consiste en instalar el miedo y amedrentar las formas de organización colectivas.

 

Conviene destacar, que esta agresión permitió poner a la luz, todo un conjunto de vejaciones que por muchas décadas han acontecido en nuestra Universidad y que en algunos casos se ha reconocido la complicidad del personal de vigilancia en distintos delitos, (el narcomenudeo, protección a las barras bravas en es estadio universitario, que ha propiciado incluso algunos asesinatos) que desafortunadamente no se han esclarecido completamente.

 

Los acontecimientos recientes, son realmente preocupantes; en el CCH Oriente, fue secuestrada a la salida del plantel una joven estudiante, Miranda Mendoza Flores, y poco después fue encontrada calcinada. Se suman a éstos agravios, la suerte que padecen los jóvenes varones en  recurrentes asaltos, les quitan sus teléfonos celulares, dinero en efectivo y los amenazan frecuentemente de propinarles golpizas si se resisten o no acatan las órdenes de los porros, es decir, la población estudiantil se encuentra acechada por diversos factores en distintos espacios, tanto dentro de la Universidad como fuera de sus instalaciones.

 

Las recientes movilizaciones estudiantiles realizadas como respuesta a estos atropellos se hicieron presentes el 5 de septiembre en Ciudad Universitaria congregando a más de treinta mil participantes; personal académico y trabajadores universitarios de distinto perfil, se sumaron a esta exigencia,  y la del 13 del presente, agrupó a más de 200 000 participantes, conmemorando además, la marcha del silencio de hace 50 años que llevó a cabo la protesta estudiantil del ’68, se volvieron a plantear las demandas del actual movimiento estudiantil que son por supuesto pertinentes y necesarias para un adecuado ambiente académico y de convivencia dentro de la Universidad Nacional:

  1. Democratización de los órganos universitarios,

  2. Seguridad de la Comunidad Universitaria,

  3. Violencia de Género.

Sin embargo, para que haya plena confianza de la Comunidad Universitaria hacia las autoridades universitarias, incluyendo por supuesto al Rector, Enrique Graue, es necesario que se castigue tanto a los  responsables directos de las agresiones del 3 de septiembre, así como a los sujetos que planearon éstas acciones, es decir, si no existen respuestas contundentes respecto a estos acontecimientos, se corre el riesgo de que se vuelvan a repetir; por lo tanto, se requiere que las autoridades universitarias vayan al fondo del asunto y asuman que en efecto son co-responsables directos de estas agresiones por más que nieguen a desconocer la existencia de  los grupos de choque y el vínculo directo[1] que tienen con éstos.

 

No basta que la rectoría haya anunciado la expulsión de más de 20 Porros  que participaron  directamente en estas agresiones, ni tampoco que haya cesado al jefe de vigilancia de seguridad de la UNAM, Teofilo Licona, es necesario que las autoridades se comprometan a brindar plenas garantías a la Comunidad Universitaria en su ejercicio, académico, político y por su puesto de seguridad en el campus universitario y fuera de este.

 

En este sentido la exigencia inmediata de la Comunidad Universitaria es más que pertinente:

¡Fuera Porros de la UNAM¡

Castigo a los responsables materiales e intelectuales

 

 

 

[1] En entrevista con La jornada, la abogada de la UNAM, Mónica González Contró, afirmó que no tiene conocimiento de estos grupos y también dijo desconocer quienes los financian, Cf, lunes 17 de septiembre del corriente.

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