No a la guerra! Libertad para el pueblo de Cachemira!

1. Una vez más, las clases dominantes de India y Pakistán están al borde de la guerra. El ataque de Pulwama les ha dado la oportunidad de tocar los tambores de la guerra y de emprender acciones hostiles el uno contra el otro. Ya se han perdido docenas de vidas. 2. Es difícil exagerar los riesgos del momento actual, con dos potencias nucleares enfrentadas en el contexto de una situación política internacional inestable y el crecimiento de las fuerzas de derechas en todo el mundo. 3. Mientras que millones de pobres ni siquiera tienen acceso a alimentos suficientes, el gobierno de extrema derecha de Narendra Modi fomenta el odio comunal para desviar la atención y reunir a sus partidarios. Modi ha intensificado conscientemente las tensiones con Pakistán para conseguir apoyo para su partido en nombre de Hindutva en las próximas elecciones generales. 4. En Pakistán el poder real sigue en manos de los militares, para quienes la amenaza permanente de guerra significa acceso perpetuo al dinero y a los privilegios. Para ellos, la guerra es un negocio. 5. Ambas partes están jugando con fuego, pensando que pueden llevar a sus países al borde de la catástrofe y sacar provecho de los sentimientos de chovinismo y miedo al supuesto enemigo. Aunque por el momento ninguno de los dos parece querer una guerra a gran escala, la historia está llena de guerras iniciadas por el descuido y la estupidez de la clase dominante. 6. Ambas partes han estado manipulando a grupos tanto en Cachemira como en otros lugares para utilizarlos como peones el uno contra el otro. Ni a la clase dominante de la India ni a la de Pakistán les importa un bledo el destino del pueblo de Cachemira: este enfrentamiento está impulsado por su propio interés y chovinismo. Son los oprimidos cachemires los que pagan el precio. 7. En la Cachemira ocupada por la India, el pueblo se ha rebelado contra las privaciones y la discriminación comunal del dominio del BJP y se enfrenta a un despliegue militar masivo de más de 650.000 soldados indios y a una violencia brutal. Los soldados están disparando a los manifestantes que están armados con nada más que piedras y tratan a toda la resistencia como 'terrorismo'. 8. Al otro lado de la frontera, el estado pakistaní se hace de la vista gorda ante las actividades de los grupos fundamentalistas, siempre y cuando crea que están atacando a sus enemigos. El servicio secreto pakistaní reprime las libertades democráticas, amordaza a la prensa, participa en secuestros, torturas y asesinatos. Los que luchan por la independencia se convierten en el blanco de la violencia represiva del Estado. 9. Condenamos las cínicas manipulaciones de las clases dominantes de ambas partes y pedimos libertad para el pueblo de Cachemira. Apoyamos su lucha -a ambos lados de la frontera- para decidir su futuro por sí mismos. Sólo una lucha de masas que forje alianzas con las luchas sociales y democráticas de los pueblos de la India y Pakistán puede traer la libertad a Cachemira. 10. Condenamos los intentos de las fuerzas comunalistas (racismo fundamentalista religioso) y sectarias de sacar provecho del sufrimiento del pueblo de Cachemira. 11. Nos solidarizamos con la lucha democrática del pueblo de Cachemira por su libertad y pedimos amplias movilizaciones contra la guerra, la represión y la autodeterminación del pueblo de Cachemira, tanto en el subcontinente como en el plano internacional.

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