Partido Revolucionario de los Trabajadores
Sección mexicana de la IV Internacional

En Brasil las y los que luchan están en peligro

March 14, 2019

 

Dentro de poco de 34 años, Taliria Petrone es una militante brasileña de la causa decolonial y una feminista anticapitalista. Recientemente elegida diputada al Parlemento federal por el Partidos Socialismo y Libertad (PSoL), era también una camarada de lucha de Marielle Franco, consejera comunal del PSoL asesinada el 14 de marzo de 2018 con su chofer Anderson Gomes. Nos encontramos con ella durante su paso por Europa. Entrevista

 

¿Qué significa hoy en Brasil ser una mujer negra comprometida en la política y diputada federal por el PSoL?

 

La política es un no-lugar para nosotras, por que toca a dos cosas que nos han sido negadas a lo largo de la historia. La política es el poder y el poder nunca ha sido para nosotras, mujeres negras. La política es también ocupar el espacio público, e históricamente este espacio tampoco ha sido para las mujeres negras. Todo esto en un país que ha sido uno de los últimos en abolir la esclavitud y que ha desarrollado una l

 

ógica patriarcal y un fundamentalismo religioso, que son componentes de la colonización. Y esta historia no ha sido cerrada, es una historia presente. Todavía hoy, el hecho de que ocupemos el espacio de la política institucional, del Parlamento, provoca el asombro de muchas personas, y para nosotras, que asumimos esta tarea militante, es doloroso ser cuestionadas todos los días. Pero del otro lado, es una necesidad ocupar estos espacios. Esto nos permite hacer existir en el parlamento las cosas que vivimos en lo cotidiano.

 

Después del asesinato político de Marielle, la necesidad de tener mujeres negras que ocupen el parlamento se ha convertido más urgente que nunca. Marielle era una mujer negra, lesbiana, venida de las favelas, socialista, madre… Ella ha traído todo eso al parlamente y ha sido víctima de un crimen político de Estado. Esto provoca en nosotras miedo, pero también la convicción de que debemos de, y que vamos a, continuar ocupando más los espacios del poder. Porque somos la mayoría de la población, nosotras, las mujeres negras de Brasil.  Y porque queremos hacer otra cosa del poder, colectivizarlo, volverlo más horizontal y hacia la mayoría de la población.

 

¿Qué ha cambiado desde la llegada al poder de Bolsonaro?

 

La democracia brasileña es muy joven, incompleta. Nunca ha llegado verdaderamente a las favelas, los territorios más pobres del país. No obstante, la elección de Bolsonaro pone en peligro esta democracia que queríamos agrandar y radicalizar. Bolsonaro fue elegido con un discurso en el que decía que prefería “un hijo muerto que gay”, haciendo apología de los atormentadores de la dictadura y propagando un discurso de odio. El pueblo brasileño vio como antisistema a alguien que es la mayor expresión del sistema. La izquierda tiene ahora la tarea de regresar a los barrios para discutir ese discurso.

 

El gobierno de Bolsonaro tiene tres características muy graves: es un gobierno neoliberal, muy autoritario -tiene el mayor número de militares desde la dictadura; y combina estas dos características con una “moral” basada en el fundamentalismo religioso. Durante sus dos primeros meses de gobierno se han observado ataques sobre tres terrenos principales: el congelamiento por 20 años de inversiones en la salud, la educación y ayudas sociales; un programa de privatizaciones y de flexibilización de las leyes del trabajo; y la voluntad de acabar con las pensiones (al aumentar la edad de jubilación y al avanzar hacia un sistema de capitalización privada).

 

Para mantener esta expansión del capital y del sector privado, para garantizar este estado mínimo en lo que concierne a los derechos, Bolsonaro agranda el Estado represivo. EN Brasil todos los días 153 personas son asesinadas (el equivalente a un Boeing 737 que se estrella cada día) Entre estas personas asesinadas, al menos un tercio lo son por el Estado. Todos los añosl30 000 jóvenes son asesinados, de los cuales 77% son jóvenes negros. La famosa “guerra contra la droga” es utilizada excusa para un genocidio de la población negra en Brasil. Nuestro país tiene también la tercera población carcelaria del mundo, más de 700 000 prisioneros, de los cuales 40% están todavía en la espera de un juicio, y de los cuales 70% son negros. Y esta realidad no hará sino empeorar con las medidas del gobierno del Bolsonaro: el nuevo paquete “anti-crimen” del ministro Sergio Moro, propone legalizar los asesinatos cometidos por la policía -las investigaciones no serán ya necesarias. Además e la proposición de crear un régimen de “máxima seguridad” (hasta 720 días de aislamiento posible) para los líderes de cuadras [bandas] que podrá aplicarse antes del juicio. Cualquier militante podría ser sometido a eso.

 

Finalmente, hay una profundización de la ley anti-terrorista. En Brasil no hay terrorismo pro los movimientos sociales son considerados terroristas, todo esto en un país donde el hijo del presidente, hoy senador, ha tenido durante 10 años en su gabinete miembros de la familia de paramilitares. Y todo esto en uno de los países que más mata defensores (as) de derechos humanos en el mundo.

 

También hay muchas víctimas entre los(as) defensores(as) del medio ambiente.

 

Sí, la mayoría de los(as) defensores(as) de derechos asesinados(as) están ligados(as) a luchas por la justicia medioambiental, por la tierra y los territorios. Y Bolsonaro eligió su campo: está del lado de los representantes del agrobussines. Recientemente, 86 pesticidas “agrotóxicos” fueron autorizaos de nuevo, mientras que están prohibidos en Europa y los Estados Unidos.  El ministerio de agricultura es ocupado por una representante del agrobussines. Bolosonaro puso la Funai (Organismo responsable de las políticas relativas a los pueblos indígenas) bajo la tutela de ese ministerio. Y un representaste del sector minero está a la cabeza ministerio del medio ambiente, alguien que ha sido acusado de modificar los mapas para permitir la ampliación de la explotación minera. Será como Bolsonaro lo dijo durante su campaña: “No habrá más tierras para los indígenas” Va a flexibilizar la reglamentación medioambiental, e igualmente cerró Consea (El consejo nacional de la soberanía alimentaria) que se ocupa de las cuestiones ligadas a la agroecología y que se opone al agrobussines. La política medioambiental de Bolsonaro es un desastre que va a permitir que nuevas tragedias, como Mariana o Brumadinho [ruptura de presas mineras, con más de 400 muertos(as) y desaparecidos(as)] se repitan en el futuro.

 

Las y los que luchan contra todo esto están en peligro, especialmente por el proyecto de flexibilización de la portación de armas. Los terratenientes podrán disparar a matar, por ejemplo, en una ocupación de tierras por las poblaciones indígenas.

 

¿Desde fuera de Brasil, cómo puede expresarse solidaridad internacional hacia aquellas y aquellos que luchan en Brasil?

 

La democracia brasileña está en peligro y la solidaridad internacional es muy importante para que podamos continuar nuestra resistencia. Es importante volver visible las graves acciones del gobierno y continuar denunciándolas ante todas las organizaciones internacionales. Es importante que la gente esté en las calles el 14 de maro para reclamar la justicia para Marielle Franco. Por que mientras este crimen no sea juzgado, no hará democracia en Brasil. Es importante internacionalizar nuestras resistencias. Hay muchas y muchos militantes que luchan, que aun en este periodo van a las calles, hacen huelga, madres de jóvenes asesinados que se manifiestan para reclamar justicia…La lucha continua y es necesariamente internacional!

 

Entrevistada por: Sébastien Brulez

Traducción para PRT: David Soberanes

 

 

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