Partido Revolucionario de los Trabajadores
Sección mexicana de la IV Internacional

Movimientos sociales, izquierda y derechos humanos

April 2, 2019

 Los movimientos sociales involucran a diversos sectores de la población en torno a demandas específicas y adquieren trascendencia cuando articulan programas, formas de organización democratica, toma de decisiones colectivas y dirigencias capaces de orientar políticamente con estrategias y tácticas que permitan superar las contradicciones internas para enfrentar al poder sin perder la independencia y autonomía.

 

Politicamente existen movimientos sociales de diversa naturaleza, de izquierda cuando se plantean posiciones favorables a los derechos humanos de la mayoría de la población, o de derecha cuando defienden los intereses y privilegios de una minoría.

 

Hace 8 años se inició un movimiento que a punto estuvo de echar abajo la militarización del país, pero la traición de los acuerdos de Ciudad Juárez, le permitieron a Calderón continuar con su estrategia que profundizó Peña Nieto y hoy sigue con la Guardia Nacional de Obrador, cuando es urgente decir basta de violencia, desapariciones, feminicidio, ejecuciones, tortura.

 

Un movimiento se construye con acuerdos tomados democráticamente, respetando las diferencias. Sobre todo cuando hay pluralidad de fuerzas y organizaciones. El programa fue delineado y propuesto públicamente en el zócalo y la caravana al norte definio que en Ciudad Juarez se tomarían acuerdos. La mesa cuatro abordó el tema de la desmilitarizacion de la seguridad pública, ya que la guerra de Calderón utilizó al ejército contra la población y no acabó con los narcos ni disminuyó el tráfico de estupefacientes, ya que su objetivo era el control de las ganancias y no la seguridad de la sociedad. Las consecuencias fueron miles de muertos, desaparecidos, detenciones arbitrarias, torturas, feminicidio, represión, todas violaciones graves a los derechos humanos. El consenso era claro por la desmilitarizacion. El debate fue sobre los tiempos y ritmos. El argumento de quienes se oponían a decir claramente que exigiamos a Calderón el regreso de los militares a los cuarteles, era que supuestamente se dejaría en la indefension a la población. Nuestro argumento entonces y ahora es que la militarización sólo agravaria y elevaría los niveles de violencia. 8 años despues los resultados están a la vista, son devastadores.

 

La polémica aún continúa, sobre el nivel de los acuerdos de la mesa de luchar contra la militarizacion, sobre el hecho de que al día siguiente en el Paso, Texas, Javier desconocio los acuerdos, en que se aceptó el diálogo con Calderón a condición de no tocar la desmilitarizacion, entre otros temas. En efecto, fui relator y lei los acuerdos en la plenaria, se plasmó en el documento que se firmó publicamente, y al dia siguiente los desconoció. Asi la historia.

 

No es menor el debate y la reflexión ante la situación actual frente a las políticas del gobierno de López Obrador. Un aspecto clave sigue siendo mantener la independencia política del movimiento para impulsar las demandas y conseguir modificar la correlación de fuerzas entre las clases sociales.

 

En la lucha por lograr que se respeten los derechos humanos de la mayoría de la población, es un paso adelante la creación de la Comisión para la verdad y la justicia en el caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, pero se debe ampliar la búsqueda y localización de más de 40 mil desaparecidos y crear mecanismos de justicia transicional para que no haya impunidad en los casos históricamente pendientes desde los años 70s.

 

Nuevamente está el tema de la militarización con la Guardia Civil que ha sido rechazada por diversos sectores de la población, ya que perpetúa la militarización de la seguridad pública, en lugar de avanzar en una seguridad ciudadana con respeto a los derechos humanos.

 

En el caso del feminicidio y los derechos de las mujeres, es necesario revisar y actualizar los alcances de las alertas de violencia de género, ya que, como en Morelos lo ha demostrado la Comision Independiente de Derechos Humanos, la omisión y simulación no permite atender, investigar, sancionar y erradicar la violencia feminicida.

 

Los asesinatos de periodistas y activistas sociales, lejos de disminuir, continúan cotidianamente, como el de Samir Flores, la integrante del Concejo indígena del trueque del Estado de Mexico Eulodia Lidia Díaz Ortiz y el del activista de Xalapa, Veracruz, Abiram Hernández Fernandez.

 

Las huelgas obreras de Matamoros que son reprimidas por golpeadores y policias, como la de Coca Cola y otras maquiladoras, contravienen los más elementales derechos laborales, y hay una cerrazón gubernamental a resolver huelgas como la de investigadores del Instituto de Investigaciones Forestales Agricolas y Pecuarias a 12 días de estallada, la de administrativos de Chapingo más de 35 y de la Universidad Autónoma Metropolitana ya 60 días.

 

La imposición de megaproyectos como el Plan Integral Morelos que incluye la termoeléctrica en Huexca, el tren Maya y el desarrollo excluyente en el Istmo, ya ha levantado fuertes protestas en diversos sectores sociales.

 

Hoy más que nunca se requiere articular esfuerzos unitarios en una perspectiva de lucha anticapitalista, que sea independiente al gobierno obradorista y no caiga en brazos de la oposición de derecha integrada por los partidos del viejo régimen antidemocrático, neoliberal y privatizador.

 

Ni el sectarismo será la solución, ni el oportunismo y arribismo de quienes se suman acriticamente a la lógica del poder y del sistema.

 

Sacar las lecciones de los movimientos sociales es más que nunca urgente y necesario, para no olvidar, ni caer en los mismos errores. Porque esta vez no podemos dejar pasar la oportunidad histórica de empujar la lucha por la transformación profunda de la realidad que nos ha tocado vivir.

 

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