Partido Revolucionario de los Trabajadores
Sección mexicana de la IV Internacional

LA REFORMA EDUCATIVA Y LA 4ª TRANSFORMACIÓN

 

 

Durante la campaña electoral por la Presidencia de la Republica que concluyó en julio del año pasado, López Obrador sostuvo de cara al magisterio, que “no quedaría ni una coma de la mal llamada Reforma Educativa de Peña”. Ya instalado  en el cargo, el ahora presidente reanuda –al igual que su vocero en el Congreso-- el mismo enunciado de entonces: “La mal llamada Reforma Educativa de Peña se ha abrogado”; esto además de otra afirmación temeraria: “el  Neoliberalismo ha llegado a su fin…”  

 

Cabe preguntarnos: ¿Acaso esta “reforma de la reforma” --como la llaman algunos-- abrogó la reforma de Peña? ¿Es realmente anti neoliberal? ¿La ley en curso aprobada y elevada a rango constitucional favorece los intereses del trabajador docente? ¿En ella los trabajadores de la educación encuentran certeza laboral?  

 

Al analizar el Artículo Tercero de la Constitución Mexicana  tal como ha quedado gracias a la nueva legislación, puede apreciarse el hecho de que esta es muy semejante a la reforma anterior de Peña, acaso solo difiera en su alcance pues incluye, de forma obligatoria, la educación superior. Esto último resulta muy significativo pues se está previendo que la Ley se aplique también a las universidades públicas del país, donde la concepción neoliberal del nuevo gobierno afectaría tanto a estudiantes como a trabajadores docentes universitarios. El futuro de los trabajadores de este sector, su organización sindical, contratos y convenios laborales, los derechos adquiridos a través de años de lucha así como la misma autonomía universitaria, corren peligro. Habrá que estar alerta. Es probable que se reinicie en algún momento la ofensiva contra este sector a través de alguna otra reforma o ley de educación superior que plasme y sostenga el espíritu y los articulados de la nueva reforma constitucional de marras. Esto podría ser así ya que los sindicatos universitarios no conforman propiamente un sindicato nacional de trabajadores y de que su situación legal la define el art. 123 aparatado A de la Constitución. Toda vez que el art. 3 de la Carta Magna dejó atrás el carácter filosófico y pedagógico que le caracterizaba para dar un claro sesgo laboral, los derechos laborales de los docentes universitarios quedan en la indefinición.  

 

La nueva Reforma Educativa de la 4ª. Transformación establece que “el Estado priorizará el interés superior de niñas, niños y jóvenes, en el acceso, permanencia y participación en los servicios educativos”. Con esta nueva disposición  se está indicando que los derechos de los trabajadores del SNTE plasmados  en el 123, aparato B de la Constitución, no gozan ya de tal reconocimiento dado que existe “un interés superior” recién descubierto. Según la nueva disposición, Los derechos de huelga, manifestación, paro laboral, etc., son ahora derechos secundarios frente al “interés superior” del educando.  En relación a otro fundamento dirigido a mantener el régimen de excepción laboral para la admisión, promoción y reconocimiento de los docentes, es que todo esto se realizará a través de procesos de selección que serán objeto de Reglamentaciones en el Sistema para la Carrera de las y los maestros. Ciertamente y gracias a la protesta magisterial, la reforma educativa en curso eliminó el carácter punitivo de la evaluación (vigente en la reforma de Peña). Sin embargo el carácter punitivo de la nueva ley no desaparece, más bien cambia de lugar pues la permanencia laboral sigue bajo presión: ¿Qué sucederá cuando la base magisterial resuelva iniciar un proceso de movilización nacional -o de ir a la huelga-y el Estado decida --según la nueva ley-- que debe prevalecer “el interés superior de niñas y niños…” por sobre el derecho laboral de los maestros?

 

Así, con el criterio plasmado en el artículo tercero (laboral), las disposiciones del artículo 123 apartado B quedan sin sustancia. Ya no rigen los escalafones, ingresos, derechos de huelga y manifestación. Los salarios seguirán su ruta administrativa precaria, mientras la política de utilizar los modelos outsourcing de sexenios anteriores continuará. En la SEP se utiliza esta forma de contratación, tan es así, que en el Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) dejó sin salarios por meses a trabajadores de la educación y despidió a más de 500. En la UPN también se utiliza la tercerización laboral.

 

El gobierno NO cumplirá sus promesas de campaña. Ahora da prioridad a los mandatos de la Visión 20-30 dictados desde la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que, por cierto, forma parte de un Consejo Honorifico que “asesora” el rumbo de la educación en México. La ofensiva neoliberal continúa y este gobierno prepara el camino para el desarrollo de la Cuarta Revolución Industrial que, en el terreno educativo, significa que el trabajo docente en las aulas de la escuela pública será sustituido por el internet y la educación en casa. Así las cosas, no se necesitará más del “maestro tradicional” y cualquier otro “profesionista o técnico” podrá ser incorporado al nuevo proceso educativo.

 

La Movilización y lucha del magisterio

 

Con la imposición de la reforma educativa de Peña, la movilización de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) blandió más y nuevas banderas de lucha. Ha hecho presencia combatiendo el carácter punitivo de la ley reclamando su abrogación; demanda reinstalación de los maestros despedidos, libertad de los presos políticos del sector. Lucha contra la represión, por desarrollar pedagogías críticas, por la eliminación del carácter laboral del artículo tercero constitucional, etc. Huelgas, paros, movilizaciones, marchas, mítines, negociaciones, toda una gama ininterrumpida de formas de lucha encabezada por la CNTE junto a otras corrientes magisteriales y miles de docentes manifestándose en las calles son sus instrumentos. Con todo, este sector no recibió respuesta del gobierno anterior y el actual solo se dignó a “escuchar” sus puntos de vista hasta después de aprobar y publicar la mal llamada “nueva reforma educativa”.

 

Seguramente la CNTE habrá de continuar su lucha no solo por la Abrogación... Los despidos prosiguen y la indefinición laboral subsiste; el salario es moneda precaria de cambio y existen demandas de reinstalación de maestros despedidos y libertad de presos políticos. En fin, hay mucho por qué luchar y el magisterio está lejos de detenerse. El futuro de la lucha está en manos de la Coordinadora y sus aliados. Tendrá ésta que priorizar la unidad interna pese a las diferencias y mantener firmes los principios y banderas de lucha que por décadas le han caracterizado. Estar alerta frente a la ofensiva del nuevo gobierno interesado en dividir este bastión nacional de lucha para restarle independencia política y ser copado por el Partido Morena.  

 

A la luz de sus contenidos, la reforma educativa de AMLO es en esencia neoliberal por lo que las “cosas buenas” que algunos aseguran contiene, pudieran seguirse combatiendo en el debate sin que esto merme la unidad magisterial. Como se sabe, en el camino de las luchas del pueblo existen otros contingentes que combaten la ley de los Afores, la Reforma Laboral, la ley minera, las reformas neoliberales al ejido, el agua, la energética,… Grupos de mujeres, de jóvenes y ecologistas por todo el país... En fin, una larga lista de luchas sociales contra el neoliberalismo capitalista que despoja, asesina y desaparece derechos, personas y pueblos. Creemos que es hora de realizar un planteamiento que agrupe a todos los contingentes en una lucha contra las leyes neoliberales. Una Asamblea Constituyente Soberana u otro tipo de organismo que pueda ser instrumento aglutinador donde ninguna lucha quede aislada. Es momento de construir un bloque de batalla que unifique las resistencias y eche abajo las reformas neoliberales en curso, de discutir democráticamente las estrategias de lucha y de rescatar las propiedades de la nación perdidas. Es necesaria una visión del conjunto capitalista mexicano La reforma educativa está unida a la reforma laboral, también a la ley de las afores, etc. Las reformas neoliberales forman un tejido de leyes que afligen a todos los trabajadores; por esto y porque están en puerta más y nuevas reformas como las de pensiones y jubilaciones, del ISSTE, del IMSS, etc., es que decimos ¡¡Es la hora!! 

 

Las Leyes Secundarias

 

Desde la aprobación misma de la reforma educativa de AMLO, se perfilaba ya la “invitación” para que la CNTE participara en las leyes secundarias de esta reforma. El pasado 20 de mayo, la CNTE entregó un documento llamado “Posicionamiento Político” dirigido al presidente donde fundamentalmente se aborda las demandas de la “Abrogación Total de la mal llamada Reforma Educativa, reinstalación de despedidos, liberación de los presos políticos, mantenimiento del carácter pedagógico y filosófico del tercero constitucional, reconocimiento como trabajadores de la educación en el artículo 123 constitucional apartado B, etc.

 

El 27 de mayo, el presidente de México responde por escrito a la CNTE proponiéndole una mesa de trabajo entre su gobierno y todos los sectores del magisterio, para redactar de manera conjunta las leyes secundarias de la educación. Esta propuesta para elaborar leyes reglamentarias, resulta ser, por su forma y contenido-- una vil provocación al magisterio independiente pues pretende dar un trato igualitario a la CNTE y a la dirección burocrática del SNTE, a sabiendas de que esta última, enemiga de los trabajadores,  nunca defendió al magisterio por someterse al gobierno anterior de quien promovió y aprobó la Ley Peña y cuya herencia persiste hasta nuestros días afectando al gremio.  

 

En el inciso 2, la propuesta presidencial formula la elaboración de un modelo de federalización y homologación salarial para desaparecer las secciones estatales y unificarlas a las federales. Resulta que su plan general de austeridad quiere traerlo hasta esta particular circunstancia debido a que los trabajadores estatales perciben mejores salarios. López Obrador propone además la formación de Comité de Administración Participativa para la Infraestructura Escolar. El hecho es que el presupuesto de egresos (de este gobierno en este renglón) disminuyó considerablemente en un 30 o 32%, lo que en la práctica significa que tales comités administrarán subrepticiamente el recorte, es decir la austeridad educativa. La CNTE y el magisterio en lucha seguirán exigiendo el 12% del PIB para la educación, tal y como lo recomienda la misma UNESCO.

 

Por todo esto es que decimos que participar en la elaboración de leyes reglamentaria como propone López Obrador, sería, en la práctica, aceptar de última hora la indefinición laboral en que los ha sometido el reformado artículo 123 constitucional. La “invitación” presidencial pretende que la CNTE sea “copartícipe” de la reforma aceptando virtualmente su contenido general. Participar en la elaboración de leyes secundarias respondiendo a la maniobra gubernamental, sería reforzar el carácter neoliberal que contiene la “nueva Ley” AMLO.

 

Las Reformas Educativas neoliberales y la Subjetividad

 

Para  la estrategia de Peña fue primero acordar la reforma para después instrumentar planes concretos educativos. Igual camino está recorriendo la actual reforma de la reforma. Primero se establecen los criterios legales de “calidad, competencia, evaluaciones, excelencia” etc., para después integrar un plan educativo. Los razonamientos neoliberales de “colaboración, individualismo, de consumo, calidad y excelencia” --entre otros-- están vigentes hoy para todos los trabajadores del mundo, ya no solo para ser productivos y consumistas, sino también para formar en ellos una personalidad neoliberal a modo, conforme con la intensificación laboral y la sobreexplotación…

 

El trabajador docente está inmerso en esta dinámica realizando actividades administrativas y educativas fuera de horario sin que estas le sean remuneradas. Las evaluaciones de calidad y rendimiento que cuantifica para lograr “una enseñanza aprendizaje de calidad y/o excelencia”, deben ser medidas con certeza y precisión a través de instrumentos positivistas “estandarizados”. Lo pedagógico-critico está fuera del escenario educativo y lo que es peor, vivir en tensión constante es lo cotidiano entre el gremio magisterial.

 

 Si no detenemos esta ofensiva los criterios y proyectos neoliberales continuarán permeando las leyes, el trabajo, y nuestra vida cotidiana para construir en nosotros espíritus de “competencia, calidad y excelencia”, desde la subjetividad y el aislamiento. Formar personalidades neoliberales, individualistas, alejadas de los problemas colectivos y de la lucha social, es su propósito. El monstruo de mil cabezas está, sigue vivo y golpeando nuestras vidas, amenazando  el futuro de las generaciones por venir…

 

¡¡Adelante, camaradas, continuemos la batalla!!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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