Partido Revolucionario de los Trabajadores
Sección mexicana de la IV Internacional

ES TIEMPO DE FEMINISMO

November 4, 2019

 

 

El reencuentro de los “viejos” debates del feminismo se vuelve, en la actualidad, parte de un rearme ideológico que con fuerza permea en las generaciones de mujeres jóvenes y de diversos espacios o sectores que, ante las condiciones de desigualdad, visibilizan la falta de garantías para  una vida plena y digna. 

 

En los últimos cinco años las mujeres en el mundo han expresado masivamente las deudas pendientes que los distintos gobiernos del mundo tienen con ellas. Acceso a educación, salud sexual, derechos reproductivos, políticas contra la violencia sexual,  acceso a la justicia, son solo una pequeña lista en la que las mujeres siguen en condiciones de desigualdad que las mantiene en un rezago que flagela directamente su dignidad. 

 

Las mujeres llevan siglos ideando estrategias para rebelarse y con ello, garantizar mejoras en su calidad de vida. Sin embargo, ante la crisis permanente en la que parece que hemos vivido, ha sido necesario  replantear estrategias y perspectivas políticas. Esto ha resultado en un apocalipsis en el que cada vez más mujeres redescubren lo político en la cotidianidad y en su actuar. Desde lavar la loza hasta participar en una asamblea estudiantil, se ha resignificado y dado lugar a una revalorización del trabajo, principalmente el que las mujeres desarrollan para la reproducción de la vida social.

 

¿Cómo no cuestionarse el papel que cada mujer tiene en el sostenimiento de este sistema? Diversas mujeres en la actualidad han comenzado a buscar visibilizar su lugar y la importancia que tienen en el desarrollo de esta sociedad. Asimismo, ha sido posible partir de ahí para cuestionarse sobre si es esta realidad la que les satisface y si las formas de construir relaciones sociales les complacen o son las que necesitan.

 

Hoy nos encontramos ante un nuevo ciclo de luchas sociales y políticas en las que el papel de las mujeres ya no puede negarse ni invisibilizarse. Las iniciativas, propuestas o estrategias de aquellas que se han lanzado a la lucha política han sido cada vez más creativas y radicales, sobre todo al buscar transgredir el orden establecido o fijar la mira en aspectos  estructurales. Las demandas y exigencias, cada vez más, dejan de señalar únicamente a las instituciones o reducirse a la creación de agendas o políticas públicas para, neciamente, apostar por la autonomía y buscar atentar contra un sistema de dominación sexual: el Patriarcado.

 

En un momento en el que las distintas violencias se recrudecen a nivel mundial, las actuales luchas de las mujeres se han comenzado a propagar, cual camino de pólvora, trascendiendo fronteras y logrando hermanarse internacionalmente, volviendo cada vez menos lejana la posibilidad de lograr un movimiento de mujeres a nivel global. Vemos entonces, solidaridad entre mujeres de diversas naciones y pueblos, donde se reconocen los conflictos sociales específicos y accionan políticamente: organizándose, fortaleciéndose y vinculándose con otras luchas. 

 

Es así que los movimientos de mujeres alrededor del mundo se vuelven cada vez más grandes, diversos y suman a cada vez a más mujeres que, ante la condena de este sistema de muerte, apuestan por la vida en el amplio sentido. En la defensa de los territorios, el ecosistema, la reivindicación de derechos, la indignación ante el incremento de la violencia,  en defensa de la comunidad y lo colectivo.

 

Al mismo tiempo, hoy miramos a las mujeres en la primera línea en contra los ajustes estructurales, las políticas económicas de instancias internacionales como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, exigiendo el fin del régimen neoliberal, contra las privatizaciones, derrocando gobiernos, manifestándose contra las invasiones territoriales o contra la guerra. Las mujeres hoy se han convertido en vanguardia del movimiento social y político.

 

El feminismo no se ha limitado a ningún aspecto ni demanda en particular, sino que se encuentra imbricado en todas las luchas y movimientos. Es así que también se ha vuelto fundamental no dejar de lado la necesidad de profundizar respecto a las estrategias de organización y autoorganización de las mujeres, así como en la apuesta por hacer política y el reconocimiento de la política que construimos en la cotidianidad.

 

La lucha del feminismo es por la vida. La conciencia de ello implica, no solo un reconocimiento histórico a las batallas de todas las mujeres del pasado que no se sometieron o cuestionaron su realidad, sino que acepta que hoy sigue siendo el tiempo del feminismo; ese que además ha logrado desarrollar una propuesta ética y un proyecto político de transformación social en el que el sujeto mujer se vuelve central y fundamental en la lucha emancipadora.

 

Asumir el compromiso de nombrar el feminismo nos implica también un esfuerzo por analizar los sucesos actuales y la realidad que nos rodea, de tal forma que podamos clarificar hacia dónde vamos y de la mano de quién. Es decir, tomar posición con respecto a lo que sucede en el mundo y plantear una alternativa al mundo en el que vivimos. Al mismo tiempo, se hace necesario continuar con procesos de politización según las principales discusiones o debates,  entender las posibles dinámicas emancipadoras en la actualidad, frente a las condiciones de precarización laboral en la que nos encontramos, y aceptar las contradicciones a las que nos toca hacer frente al momento en que una se apropia del feminismo.

 

Hoy, estamos siendo testigos del parricidio que las mujeres comenzaron a fraguar siglos atrás contra el gran patriarca que por milenios ha pretendido mantener un orden y ejerce un castigo ejemplar cuando se le desobedece. Sin embargo, a pesar de ello, hoy las mujeres no obedecen más y se espera que esta desobediencia se  vaya contagiando a cada vez más. Porque en esta lucha se requerirán de todas las fuerzas y alianzas que permitan una correlación capaz de lograr asestar el golpe final.

 

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