Partido Revolucionario de los Trabajadores
Sección mexicana de la IV Internacional

La fantasma feminista

November 5, 2019

En los últimos 40 años alrededor del mundo el modelo neoliberal ha demostrado uno de los rostros más violentos del sistema Capitalista. Desde sus inicios, siendo impuesto por la fuerza a  través de dictaduras o regímenes con rostro “demócrata” en apariencia, pero  con la consigna del uso de las fuerzas armadas como política  para controlar a la oposición y las movilizaciones políticas de  los distintos sectores explotados y oprimidos que  estuvieron y están en contra del sistema,  sus gobiernos  y de las políticas exigidas por los organismos financieros internacionales como el FMI a cada país.

 

En la actualidad el FMI dirige y orquesta las políticas de cientos de países como si fueran simples condiciones crediticias, dejando poco a poco y año tras año hasta hoy día a miles de personas en la miseria, expuestas a desabasto y hambre por las condiciones de producción alimenticia en cada país y la regulación de los cultivos, logrando con ello una falsa sustentabilidad  para los países incorporados, provocando una de las mayores hambrunas a nivel internacional, por los altos costos de los productos de primera necesidad (elevados por el FMI como condición de préstamo) y la escasez de éstos en los campos y mercados nacionales. El modelo neoliberal volvió lema internacional la competencia y el comercio  de una cantidad inmensa de productos de primera necesidad y los que no lo son sin importar que tan nocivos para la salud sean, como la comida procesada y sus conservadores, los cientos de medicamentos que tienen amplias secuelas en los países dependientes y las drogas que inundan el mundo y no tienen ninguna regulación, han sido parte primordial del enriquecimiento ilícito y el crecimiento de cientos de miles de empresarios con cuello blanco a costa de la muerte de miles de personas pero sobre todo de mujeres, en redes de trata, prostitución, el comercio de órganos, el feminicidio,  por sicarios, narcomenudistas o traficantes. También desmanteló la mayor cantidad posible de prestaciones laborales conquistadas  por previas luchas de trabajadores, a partir de paquetes con reformas en cada país, dejándonos en las peores condiciones de trato con los patrones, pues también se encargó de estigmatizar la organización de las y los trabajadores como lo es el sindicato, las asambleas y los partidos o bien los desapareció de tajo con despidos masivos, la quiebra de las industrias (privadas o públicas) para imponer condiciones más precarias de contratación y subcontratación.

 

El sistema capitalista con el modelo neoliberal ha explotado más recursos naturales que en muchos años de dominio patriarcal en el mundo, adueñándose de hectáreas y hectáreas de bosques, selvas, desiertos, playas, manglares y kilómetros del ecosistema marino como   corales, arrecifes, la flora y fauna del mar para tener así el control de lo que consumimos y puedan imponernos las condiciones que quieran.

 

Las mujeres a nivel mundial somos las más afectadas, ya que desde nuestra inserción en la vida productiva nos contratan por un sueldo menor al de los hombres, somos condicionadas a realizar por lo menos una doble jornada solo nos pagan una , pues el trabajo reproductivo no es reconocido aunque implique tiempo, esfuerzo físico, emocional e intelectual, con una jornada interminable para generar sujetos que serán sin importar el sexo u orientación sexo afectiva mano de obra funcional a este sistema económico. Las mujeres que laboramos el trabajo reproductivo somos el 90% y lo hacemos sin sueldo o prestación alguna aunque muy recientemente algunas trabajadoras domésticas organizadas en el mundo han conseguido el pago por este trabajo que es ajeno al familiar ya que  si se trata de un ser consanguíneo o políticamente familiar, es responsabilidad de la mujer dentro de este núcleo resolver esta serie de cuidados, a pesar de la organización de la mujer es su espacio laboral productivo por sus derechos civiles, de salud, tierra, agua, propiedad, vivienda o por mejores condiciones ambientales y equilibradas de vida de los lugares donde se vive.

 

 las mujeres somos el 49.7% de la humanidad , en México ya hemos rebasado la media al ser el 51%, la mayoría somos de clase trabajadora, campesinas o bien de comunidades originarias somos las mujeres que pertenecemos a la serie de países dependientes que están siendo explotados y saqueados por el sistema capitalista, bajo el cobijo del patriarcado, somos mujeres las que enfrentamos una constante discriminación propiciada por el patriarcado a través de los regímenes totalitaristas y supremacistas del ala más conservadora del capitalismo, por el hecho de ser mujeres, pobres, de apariencia y sangre indígena o de cualquier pueblo originario en el mundo, somos mujeres morenas, negras, de tez pálida, de rasgos no occidentalizados las que  padecemos todas las políticas duras del modelo neoliberal, somos a las que han usado de excusa para el recorte de salarios y prestaciones, porque  dicen que somos inferiores por el hecho de nacer mujer, pues somos más delicadas según ellos porque parimos. Aunque trabajemos al mismo nivel, cuando contamos con la misma capacitación y educación, a pesar de la doble jornada en la mayoría de los casos los sueldos se distribuyen equitativamente aun en la alta burocracia o en los altos cargos de las empresas nacionales o trasnacionales.

 

A las mujeres en este siglo nos han limitado y coartado desde todas las trincheras, las económicas, las estatales, las bélicas y las religiosas, nos han negado la posibilidad de ejercer nuestros derechos, nuestras propias exigencias para nuestras condiciones laborales, nuestra posibilidad  de decidir sobre nuestro cuerpo y si parimos o no, si decidimos ejercer la doble jornada o solo una o no desarrollar nunca el rol de Madre, no se nos permite decidir a quién amar y aun en estos días se pretende regular nuestro comportamiento y forma de vivir.

 

A la izquierda aun no le queda claro, que no somos un sector, que no somos una minoría, aunque también pertenecemos a ellas; que somos seres humanos que trasversalizamos al igual que los hombres toda clase y sector en el planeta, sin embargo si somos ya la mitad de la clase trabajadora y de los sectores más golpeados por el capitalismo y por la misma razón nos volvimos parte fundamental de los movimientos en los que se encuentra presente la disidencia anticapitalista en todas las corrientes de este sector en el mundo. Las mujeres hemos esperado mucho tiempo para que se prioricen   nuestras demandas en las luchas contra el sistema capitalista, que se pudiera caer el velo de la propia izquierda y pudiesen observar que lo que sostiene al capitalismo es el propio patriarcado que ha creado a lo largo de la historia una serie de sistemas de control  autoritario y por hombres en su mayoría para perpetuar la acumulación de la riqueza por unos cuantos a través de la explotación de miles, ahora millones.

 

La lucha por los derechos de las mujeres proletarias y oprimidas es un tema nodal y de  enorme importancia , pues somos nosotras  las que tenemos la posibilidad del control y la autogestión de la producción, pero también la reproducción; y con ello me refiero no solo a la acción de parir sino a todo el trabajo de cuidados que se hace para que el sistema capitalista y patriarcal tenga un nuevo engrane con condiciones precarias y puedan sustraerle a cada años más plusvalía, es decir un o una trabajadora. Si las mujeres pudiéramos auto determinar si parimos o no, la población mundial no sería consecuencia del mal cálculo de las políticas estatales influenciadas por la necesidad de consumo, porque les recuerdo que el control natal está en manos del estado y en casos como México ha recurrido de acuerdo a las necesidades del sistema a la provocación de abortos clandestinos por penalizarlos pero no regularizarlos y atender una política clara y objetiva de prevención de ETS y embarazos y creando campañas de esterilización como en los 70’s y 80’s  o bien lo que hacen actualmente con la colocación de DIUS a mujeres de comunidades originarias  y pobres, sin el consentimiento o información previo de las mujeres a sabiendas que puede provocar consecuencias a largo plazo sino tiene revisiones consecutivas.

 

Las demandas que se han gestado en las calles con la ola violeta estos últimos cinco años son vitales para la mitad de la humanidad explotada y oprimida, exigimos el derecho a la vida y por lo mismo hacemos evidente que las mujeres no somos la razón de la precarización sino el rostro de la misma, exigimos un alto a la cultura de la violación como aleccionamiento de las mujeres que hemos decidido no ser controladas, manipuladas y dependientes, exigimos el derecho a amar a quien se nos dé la gana,  la posibilidad de caminar codo a codo en las calles en condiciones equitativas y de respeto, no somos objetos del capitalismo pero tampoco de los proletarios, ni de los campesinos, militantes, capataces, militares, policías u hombres de comunidades originarias que pretenden seguir defendiendo una ideología que ha gestado a sistemas que hoy día los mantiene en la miseria y la opresión.

 

Las organizaciones de izquierda habrán de entender la importancia de sus camaradas, de mejorar sus condiciones desde ahora para poder así construir un objetivo conjunto de revolución, alianza, respeto, estrategia y emancipación, porque no puede ser el libre el proletariado si la mitad de éste no lo es, aunque ya no existieran  patrones ni grandes trasnacionales. 

 

La ola verde ha dejado ver las contradicciones ideológicas que se tienen al interno de las luchas sociales, y esto no nos debe asustar, pues es imprescindible combatir la reacción con la formación política y el trabajo conjunto, volteando a ver las contradicciones que tenemos como seres inmersos en un sistema que nos atraviesa y transformarlas a partir del diálogo, la experiencia mutua. 

 

A lo largo de la historia el movimiento feminista ha acumulado conocimiento, también ha aprendido y ha logrado mejorar la forma de transmitir su postura a las mujeres de las nuevas generaciones, sin embargo, también se ha aprendido que el enemigo lo tenemos en casa pues existen hombres y mujeres en la izquierda que, aunque “revolucionarios”, no son capaces de visualizar la importancia de abanderar las demandas de las mujeres en todo espacio, respetando siempre la autonomía de cada una y nuestros espacios organizativos. Siempre han tratado de controlar de cualquier forma, incluso han sido capaces de no renunciar, de manera reaccionaria, a mecanismos de coerción como el abuso sexual, la manipulación sexo afectiva, la violencia física, psicológica, intelectual o económica,  de sus camaradas y compañeras. por lo cual como ha sucedido recientemente están condenados a hacerse los menos en el contexto actual donde somos más las mujeres organizadas de forma autónoma y participando en espacios conjuntos, porque no permitiremos que avance el pensamiento reaccionario que tanto daño nos ha hecho en la historia a nosotras y a todos los que vivimos como explotados y oprimidos, porque es imprescindible luchar por la unidad, pero no la unidad por la unidad, sino en condiciones democráticas, sin violencia, con respeto a nuestra persona, comprometiéndose a trastocarse la conciencia para sacar el pensamiento reaccionario de nuestro actuar cotidiano, para poder crear algo realmente nuevo, justo, sano, consensado, libre y en paz. De lo contrario como cualquier organismo reaccionario, pasara a ser enemigo secundario y muy probablemente desaparezcan, porque nosotras no daremos marcha atrás por otro mundo posible, porque un mundo socialista no puede ser si no es feminista y mucho menos sino diverso y ecosocialista.

 

Una fantasma violeta recorre el mundo y no retrocederá!

 

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