8 de marzo 2022: ¡Otra vez nuestra movilización en las calles!¡Ni un paso atrás!

8 de marzo 2022: ¡Otra vez nuestra movilización en las calles!

¡Ni un paso atrás! ¡Ni confinadas!

¡Los cuerpos de las mujeres importan!




Este 8 de marzo regresamos a las calles, escenario de las movilizaciones de las luchas feministas contra el capitalismo patriarcal. La legitimidad y la fuerza del movimiento se expanden, remontando las limitaciones impuestas por la crisis sanitaria derivada de la pandemia de los dos últimos años. El llamado a la huelga de las mujeres es el eco que resuena a nivel mundial, ahora potenciada por la intensificación de la crisis económica, ambiental, social, política del capitalismo y la sobreexplotación de las mujeres durante los confinamientos, que agudizó e incrementó la violencia machista contra las mujeres. La vida de las mujeres está profundamente afectada por el aumento de la desigualdad y la incapacidad de los gobiernos que priorizan las políticas neoliberales.


políticas de austeridad impulsadas por el gobierno federal no están resolviendo la desigualdad ni la injusticia, ni tampoco el incremento de la violencia. A nivel global, la vida humana está cada vez más en riesgo ante la crisis ecológica y ahora también con la guerra en Europa, que tiene consecuencias mundiales. En ambos casos lo que prevalece son las ganancias para los capitalistas.


El saqueo de los pueblos y territorios se expresa no sólo en aquella guerra, sino en cada país, con el extractivismo neoliberal y el ataque a pueblos originarios y comunidades indígenas.


En Latinoamérica mayoritariamente son las mujeres quienes defienden la tierra y la naturaleza, entendiendo que somos parte de ella y que al igual que nuestros cuerpos, ésta es invadida y tomada como territorio conquistado para realizar trabajo reproductivo y de cuidados, y así servir a los intereses capitalistas. La crisis ecológica es consecuencia directa del sistema capitalista, el mismo sistema patriarcal que nos ha esclavizado y explotado por siglos a las mujeres y a la naturaleza.


Como consecuencia de la crisis ecológica y la utilización capitalista de la naturaleza, las pandemias se extienden y los virus se mutan en nuevas cepas. Con la pandemia y el confinamiento social la situación de las mujeres se ha complicado aún más al mismo tiempo que se ha hecho evidente la desigualdad.


Urge la creación de un sistema nacional de cuidados efectivo, que cambie radicalmente la distribución del trabajo de reproducción social que se sostiene con la fuerza laboral de las mujeres. Sigue pendiente que se garantice un servicio de salud gratuito integral y de calidad para todas las personas.


La erradicación de las violencias contra las mujeres sigue siendo una asignatura pendiente. Antes y durante las pandemia las mujeres hemos sostenido la lucha y la organización, y este 8 de marzo seguiremos en las calles por justicia para todas las víctimas de feminicidio, por la presentación de las mujeres desaparecidas y contra las violencias machistas. Las terribles cifras que hemos publicado cada 8 de marzo -tenemos "otros datos" a los del gobierno, aunque en algunas instituciones se empiezan a reconocer- muestran que en 2020, 2021 y lo que va del 2022, el feminicidio no disminuye y tampoco la desaparición de mujeres y niñas. Tampoco la negligencia e ineficiencia de las instituciones del Estado para atenderlas.

La pandemia y el confinamiento social, con la consigna de quédate en casa, se ha traducido en mayor violencia y explotación de las mujeres, incluso con un incremento de la violencia familiar. Como ya lo señalamos en medio de la pandemia, el trabajo de cuidados se convirtió en el eje articulador alrededor del cual se sostuvo la vida y este sistema. La carga física y mental de los trabajos que llevamos a cabo han mermado nuestras vidas empobreciéndolas aún más y sobrecargando nuestros días con jornadas de trabajo extenuantes en las que el pago no existió. Al mismo tiempo que la pérdida de empleo afectó mayormente a las mujeres, quienes conservaron durante estos años el trabajo por medios virtuales, el home office, lo han vivido prácticamente sin límite de horarios al mismo tiempo que en el caso de las mujeres realizando los trabajos de cuidado.

Frente al incremento y ascenso de las organización y movilización de las mujeres el Estado ha respondido con la criminalización y represión contra la protesta de las mujeres que se ha incrementado en el contexto de la pandemia. Los discursos descalificadores del movimiento feminista por parte del gobierno (empezando desde la Presidencia de la República) y sus repetidores, han contribuido a la polarización y son responsables de generar un clima de mayor violencia contra las mujeres. Eso nunca lo vamos a olvidar.

La lucha feminista, de la que somos parte desde hace décadas, es contra el sistema capitalista patriarcal. No puede ser encasillado, como pretende el Presidente, en vulgares e inmediatas pugnas electorales entre partidos y gobiernos conservadores y partidos de derecha y fuerzas de ultraderecha. Como un movimiento antisistema, el feminismo es por definición independiente del gobierno y los partidos del sistema político actual. Si algunos funcionarios o legisladores apoyan, eventualmente, demandas mínimas o inmediatas o gustan de posar como feministas por conveniencia electoral, no pueden subordinar a un movimiento que es anticapitalista y antipatriarcal.


Un triunfo histórico para el movimiento feminista han sido las sentencias de la Suprema Corte de Justicia en el mes de septiembre de 2021 las cuales reconocen en rango constitucional la libertad y la autonomía reproductiva de las mujeres y personas gestantes, el derecho a la interrupción del embarazo así como la eliminación de los obstáculos que impidan el ejercicio de este derecho en el caso de la objeción de conciencia. Este logro ha sido el resultado de décadas de lucha potenciada en el contexto del ascenso del protagonismo y las luchas de las mujeres a nivel mundial. Destacadamente el impacto en México del movimiento de la Marea Verde de Argentina que potenció y reconfiguró el espectro del movimiento con las nuevas generaciones de feministas que retomaron esta lucha, las mareas verdes mexicanas.


A pesar de las sentencias de la Corte a la fecha sólo en siete estados se ha despenalizado el aborto. La Ciudad de México en 2007 y Oaxaca en 2019. En Coahuila con la sentencia histórica que invalidó el articulo 196 del Código Penal de ese estado. Durante el año de 2021, en Hidalgo, Veracruz, Baja California y Colima. Quedan pendientes 25 estados.


Lo más grave es que seguimos enfrentando la indiferencia de las diversas instancias de procuración de justicia. Después de siete meses no hay información oficial para conocer cuántas son las mujeres presas por diversos delitos relacionados con aborto y por qué no han sido liberadas. Muchas de las mujeres criminalizadas y encarceladas provienen de sectores populares, indígenas y campesinas.


Las promesas de amnistía de voceras del gobierno que anunciaron una amnistía no se cumplieron. No es una prioridad de las fracciones parlamentarias en el Congreso la armonización de la legislación. Los cuerpos de las mujeres no importan, quedan fuera de sus prioridades e intereses políticos. Las sentencias de la Corte son muy claras, es una obligación de los congresos nacional y locales llevar a cabo la armonización y garantizar el acceso de las mujeres a la interrupción del embarazo cuando así lo decidan. Los sectores derechistas y conservadores y sus aliados de diversos partidos actúan en contra de los derechos de las mujeres, un ejemplo, de muchos otros, ha sido el reciente caso en el estado de Michoacán en donde la mayoría de ese Congreso local votó en contra de que se abriera la discusión.


Después de siete meses de la aprobación de las sentencias, la lucha continua por la despenalización para exigir al Congreso de la Unión la modificación del Código Penal Federal. Lo mismo procede en los Códigos Penales de los estados en donde sigue siendo un delito. Así como la exigencia de la garantía en las legislaciones federal y locales para el acceso al aborto en el sistema de salud pública. Es fundamental la modificación a la Ley General de Salud con relación a la objeción de conciencia para que ésta no sea un obstáculo para el ejercicio de la autonomía reproductiva de las mujeres. Debe garantizarse siempre el servicio con personal médico no objetor.


El movimiento a pesar de los múltiples obstáculos que enfrenta en este sistema patriarcal y conservador no para. Las redes de acompañamientos apoyan a la largo y ancho del país la práctica del aborto seguro, funcionan antes y durante la pandemia y continúan una extraordinaria labor de solidaridad y practica colectiva feminista. Nada nos detiene.

Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, desde el Partido Revolucionario de las y los Trabajadores (PRT) llamamos a seguir construyendo la Huelga de Mujeres en contra de la explotación de nuestra trabajo productivo y reproductivo, en contra de la explotación y saqueo de los territorios y en contra del sistema capitalista patriarcal. Llamamos a hacer de la Huelga de Mujeres, también, una herramienta para reconocer nuestra luchas haciendo a un lado las fronteras que han buscado separarnos y volverla una articulación con potencialidad expansiva, transfronteriza e internacional, anticapitalista, ecofeminista, antirracista y anticolonial. La rebeldía de las mujeres es una flama que sigue viva.


¡La huelga feminista va!


¡Paramos, marchamos y nos organizamos!


¡Por la liberación de las mujeres presas por abortar!


¡Por la efectiva despenalización y legalización del aborto en todo el país!


PARTIDO REVOLUCIONARIO DE LAS Y LOS TRABAJADORES (PRT)

Marzo, 2022